15 abr. 2011

Cazando a Rocío Carmona

Hoy tengo un regalo muy especial para vosotros. Hoy he cazado a -o mejor dicho, se ha dejado cazar- Rocío Carmona.
Aprovecho para darle las gracias porque tiene una agenda bastante apretada y se ha tomado la molestia no sólo de contestar a las preguntas, sino de escribir una minibio especial para nosotros.

Cazadores, aquí tenéis a la autora de La Gramática del Amor, Rocío:



Antes de empezar, agradecerte el que te sometas a este tercer grado jejeje

Cuéntame algo de ti para hacer una minibio de introducción :)

Nací en Barcelona en 1974, crecí en uno de esos pueblos del extrarradio de Barcelona donde vivían muchos emigrantes andaluces. Mis primeros recuerdos de infancia son de jornadas interminables en la calle jugando con mis hermanos y los vecinos. El toque de queda eran las horas de comer y el momento en que se encendían las farolas de la calle. Vivíamos aventuras increíbles en total libertad.

Siempre fui buena estudiante, una niña extraordinariamente tímida y con pocos amigos que casi no podía articular palabra cuando un profesor me preguntaba algo. Me gustaba la música y también los libros y tuve una profesora de literatura que me animó a escribir y que prácticamente me obligó a presentarme a los certámenes literarios de mi escuela y a alguno extraescolar.
Estudié Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona. Tenía claro que quería dedicarme a escribir, pero sabía que era difícil. En aquella época yo no sabía que era casi tan difícil vivir del periodismo como de la literatura. Acabé la carrera sin demasiadas dificultades pero me quedé con la sensación de que necesitaba algo más. Me matriculé en Humanidades y seguí estudiando mientras empezaba a trabajar. Empecé a hacerlo de manera eventual en Fnac, en una campaña de Navidad y allí me quedé trabajando en el Departamento de Comunicación, que es el área que se dedica, entre otras cosas, a programar las actividades culturales de los foros. Luego trabajé en un par de agencias de comunicación, siempre vinculada a proyectos de gestión cultural hasta que empecé a trabajar en el mundo editorial. Primero fui jefa de prensa de un sello de autoayuda y empresa, más tarde coordinadora editorial y luego editora. Desde hace cuatro años soy la editora de dos sellos Urano y Tendencias y desde hace algo más de tres canto con Nikosia.


Mai: ¡Vamos a ello! ¿Qué significa escribir para Rocío Carmona?

Rocío:
Es una necesidad. Me expreso mucho mejor a través de las letras escritas que hablando y me invento miles de historias todos los días que necesito contar, en un momento u otro. Si no estoy escribiendo un relato o haciendo una novela escribo mails larguísimos a mis amigos y familiares varias veces al día. Puedo ser bastante pesada ^-^

M: ¿Cuándo descubriste tu vocación?

R: No sabría precisar el momento, pero sí me recuerdo de muy pequeñita leyendo tooodos los letreros de las tiendas al pasar, los prospectos de las medicinas –fascinantes, por cierto-, el dorso de los botes de jabón en el baño, los ingredientes de las sopas... En casa no había muchos libros, aparte de unos cuantos de Enyd Blyton y un montón de cómics de Ibáñez. Me los prendí de memoria de tanto leerlos, todavía conservo alguno con manchas de mermelada de fresa, porque me gustaba leer desde que me levantaba, con el desayuno.
Luego nos mudamos a una casa nueva donde el dueño anterior se dejó olvidada una minibiblioteca. Ahí descubrí El Diaro de Anna Frank, entre otros, y empecé a emularla y a llevar mi propio diario. Hace poco encontré una libreta con mis impresiones y descripciones de un día en que me llevaron al hospital para una intervención menor. Yo debía de tener 11 años o así, son muy graciosas ^-^

M: ¿Qué parte del proceso de escribir te resulta más difícil? ¿La creación de personajes, el inicio...? ¿Cómo resuelves esas dificultades?

R: Lo que me resulta más difícil es concretar la historia. Tomar decisiones ahí y descartar opciones me resulta complicado y doloroso. Y también me cuesta empezar. Los primeros capítulos muchísimo, luego ya entro en la historia y todo fluye con más facilidad. Mi manera de resolver estas dificultades es haciendo un esquema minucioso de toda la novela, capítulo por capítulo, para saber siempre dónde estoy y lo que tengo que contar. Trato de imaginarme que alguien me ha encargado que escriba aquello de ese modo. Así me quito la presión y la tentación de seguir cambiando la historia eternamente.

M: La Gramática del Amor es tu primera novela, ¿Cómo fue todo el proceso? Desde el principio hasta su publicación.

R:
La novela empezó siendo una novela acerca de otras novelas… y poco más. Yo quería escribir sobre algunos de los libros que me habían hecho amar la lectura. Me puse a ello sin tener muy claro hacia dónde me iba a llevar, pero al cabo de pocas semanas ya me di cuenta de que el proyecto no avanzaba y corría el peligro de convertirse en una más de mis novelas inacabadas. Entonces tuve la suerte de escuchar The Grammar of Love, la canción cuya letra compuso la violinista de Nikosia cuando tenía 16 años. Al escucharla sentí que mi historia cobraba sentido y supe cómo iba a empezar y terminar la novela. La empecé a reescribir, con el personaje de Irene ya muy claro en mi cabeza, y también el de Peter. El título de la canción- que Estel me prestó para la novela- se convirtió en la columna vertebral de la novela.
Mi amigo Francesc Miralles, escritor y primer lector de la novela, le habló del proyecto a mi futura editora, que quiso leer lo que tenía escrito. Leyó la mitad en el avión, mientras iba hacia la feria de Frankfurt, y decidió apostar por ella. Nunca se me olvidará la tarde en que me llamaron para decirme que la novela se publicaba y que iba a ser la gran apuesta del año de La Galera. Tengo que estar eternamente agradecida a Iolanda Batallé porque es difícil que alguien crea en una novela que ni siquiera se ha acabado de escribir. En total el proceso duró un año y medio o algo más.



M: ¿En algún momento pensaste en tirar la toalla? Si la respuesta es sí, ¿qué o quién te hice volver a creer?

R: Lo pensé muy al principio, cuando escribía sin rumbo ni historia clara. Lo que me hizo volver a creer en la novela fue poder imaginarla de inicio a fin en mi cabeza. Una vez supe lo que quería contar, fue más fácil.

M: ¿Qué rutina sigues a la hora de escribir?

R: Pongo música y escribo como mucho durante tres horas seguidas. Luego necesito una pausa para volver a ver las cosas con claridad. No tengo horarios fijos. Algunos días me levanto cuando aún es de noche, otros aprovecho las horas de siesta de mi familia, otros me acuesto tarde...

M: ¿Cómo ha cambiado la Rocío de antes de la novela a la de ahora?

R: Mi agenda está mucho más llena que antes y paradójicamente, no tengo mucho tiempo para escribir, que es lo que me apetece en estos momentos. Empecé una segunda novela al poco de entregar la primera, pero no le estoy haciendo nada de caso.

M: ¿Qué autor, digamos, te ha influido más? En tu novela nombras a unos cuantos...

R: No soy buena para detectar influencias, eso es cosa de los críticos y de algunos lectores... Particularmente yo leo de todo, sin complejos, desde Harry Potter a Guerra y paz. Me gustan mucho los autores norteamericanos contemporáneos.

M: Tuve que esperar 26 capítulo -que se dice pronto- para que saliera Jane en tu historia. Que sepas que eso me dolió (jejeje) ¿Por qué elegiste esas novelas? No te cortes, habla cuánto quieras.

R:¡Lo siento! Las novelas iban saliendo en función de lo que necesitaba aprender Irene en aquel momento, es decir, en función del desarrollo de la historia. Las escogí porque todas ellas, en algún momento, marcaron mi trayectoria como lectora. Algunas, como el caso de Ana Karenina, las he leído muchas veces en momentos de mi vida muy distintos y siempre hago de ellas una lectura diferente, siempre les saco un matiz que hasta entonces me había pasado desapercibido. Todas han tenido la particularidad de que me han conducido a otros libros y desde entonces la cadena no se ha roto.

M: Imagina que la Gramática del Amor es llevada al cine ¿Qué actores/actrices pondrías en cada papel?

R: A Peter me lo imagino como a un Colin Firth con los ojos azules, tímido, hermético, atractivo. Irene podría ser Emmy Rossum.

M: Eso de Colin Firth me ha gustado mucho. El mejor regalo que te ha hecho La Gramática del Amor (Además de verlo publicado).

R:
Verlo publicado ya es un regalo increíble, pero lo que más me está gustando es que gracias a la novela estoy conociendo a gente increíble. Los lectores, particularmente los jóvenes, son generosos, agradecidos, apasionados... Lo estoy pasando muy bien charlando con ellos en las escuelas, en las firmas y en las presentaciones, incluso a través de Facebook y del blog de la novela. Aprendo muchísimo con sus preguntas y sus comentarios.

M: ¿En qué proyecto estás trabajando ahora?

R: En mi segunda novela, que también va a ser una historia muy romántica. No puedo adelantar gran cosa porque todavía estoy empezándola.

M: Ahora vamos a cazar palabras. Tienes que ser rápida, no pienses mucho la respuesta:

R:-Una ciudad: Barcelona
-Una comida: la sopa
-Una bebida: agua
-Una novela: ¿Sólo una? Hoy escogería Medianoche en el jardín del bien y del mal.
-Un autor: Murakami. Una autora: Carmen Martín Gaite.
-Una película: El color púrpura
-Una canción: Deathly, de Amy Mann.
-Una frase: «Si te he escrito una carta tan larga es porque no he tenido tiempo de hacerla más corta.» Blaise Pascal
-Una virtud: la empatía.
-Un defecto: la empatía ;-)
-Un personaje: personaje televisivo: Lorely Gilmore, de “Las chicas Gilmore”. Personaje literario: Jane Eyre.
-Un viaje: Nueva York

Muchas gracias Rocío, te seguiremos de cerca :)

Os dejo el enlace al blog de Rocío: La Gramática del Amor
Y para los despistados, el enlace del día que os hablé de ella.

Besotes grandotes!!

2 comentarios:

Rebeca dijo...

Muy buena entrevista MAI!!

Gracias por esas preguntas, gracias a ti conoceremos un poco más a Rocío!

Un abrazo,

Rebeca.

Mai dijo...

De nada Rebeca. Me alegro mucho de que te haya gustado :)

Un besote

Mai