27 abr. 2011

No sé si valgo

Hace unos días, alguien filosofeaba sobre una de las razones por las que un escritor hace lo que mejor se le da: escribir.
Aquellas líneas dibujaban un perfil sobre los alquimistas de palabras y entre las frases una en particular:
Escribir es nuestra manera intermediada de hacer que nos perciban [...] sabemos que cuando el lector se quede a solas con nuestras palabras, habrá entre nosotros una intimidad bochornosa, una intimidad que se nos haría intolerable en persona


Qué decir tiene que desde aquella entrada de blog, estoy dándole vueltas en mi cabeza al tema. Entre Begoña Oro y Elsa Aguiar me voy a marear... -por cierto, blogs de lectura OBLIGADA-. Soy una chica muy mental. Muy de darle vueltas a las cosas hasta casi rozar la obsesión.

Así que aquí estoy, con la cabeza hirviendo y el corazón hecho un manojo de inseguridad.
Escribo desde que, el día de mi octavo cumpleaños, mi madre me regaló un pequeño diario.
Siempre fui tímida, reservada, con pánico escénico -sobretodo a salir a la pizarra-. Nunca decía en voz alta lo que pensaba.
Mi madre, lince en su anterior vida, me hizo la propuesta de escribir. No me dijo nada, no os equivoquéis. Tampoco fue necesario.
Desde entonces escribir diarios, y conservarlos, me ha mantenido más o menos cuerda. Escribir salva vidas, salva corduras, salva de tristezas... Escribir es enfermedad y cura. Adicción, necesidad imperiosa de algo que no sé muy bien qué es. Dicen que es una forma de amar, no lo sé. Estos días no sé muchas cosas.

No sé si valgo.
No sé si puedo.

Sé, de eso estoy segura, dónde reside el problema. Hace unos años tenía un blog que abandoné. Al hacerlo no sólo abandoné una página entre miles, abandoné a todos aquellos que me leían. Aún hoy soy incapaz de teclear el título.
También abandoné la revista que imprimió por primera vez mi nombre en papel. Aquello fue más personal pero por eso, por ser demasiado personal.

Con los años he empezado a reprimir todo lo que hay en mí, bueno y malo. Todo lo que hacía de mí una posible escritora. Ya lo dije, me autocensuro.
¿Y sabéis qué es lo peor? No sé cómo remediarlo. No sé si valgo para esto...

4 comentarios:

Rafa dijo...

Uhm... como has preguntado, más o menos, te voy a dar mi opinión: No creo que te autocensures como tal, sino más bien pienso que te limitas, de forma consciente y complaciente, por raro que pueda sonarte. Es como todo eso de abandonar un blog o la revista, supongo que deberías preguntarte por qué escribes y qué es lo que quieres escribir (la verdad es que nunca entendí muy bien por qué te fuiste de Minami. Recuerdo una larga conversación por móvil pero ahora que leo que era demasiado personal me acabas de dejar a cuadros. Lástima que hace años que pasó el tiempo de las explicaciones, sino te preguntaría a qué te refieres).
Pero no estoy siendo demasiado claro, vaya mierda de tío que le da al teclado, a ver cómo podría explicártelo. Uhm... cojamos esa segunda parte de tu actual drama personal: tu duda sobre si vales o no, y volvamos a la pregunta de antes:
¿Por qué escribes? Si lo haces para liberar lo que llevas dentro, para sentirte bien con tu obra, para hacer felices a aquellos a los que pueda gustarles, entonces siempre, SIEMPRE valdrás.
Si lo haces para obtener la fama, para vivir de ello o para alcanzar a determinado sector del público, solo valdrás en tanto en cuanto te adaptes a los requerimientos de la fama, de la editorial que paga o de ese sector cambiante del público.
Lo que tú llamas autocensura y yo llamo limitación viene a ser lo mismo: si intentas adaptar tus palabras a esos gustos no te censuras, te limitas, y es una chorrada.
Si escribes por el placer de escribir, de ver tus dedos volar sobre el teclado mientras creas mundos del caos, o de sembrar con la pluma la yerma tierra de un folio en blanco convirtiéndolo en un paraje exuberante, entonces no existe la censura, ni la limitación, ni otra cosa que no sea el mero placer de dar a luz a tu arte.
Y por último, no te escondas: Es bonito todo ese rollo principesco de las buenas emopciones y los sentimientos chachis, pero cuando tengas que morder, muerde, y cuando tengas que ladrar, ladra, no sólo en la vida real, también en tu obra. Los personajes mejoraran mucho, créeme.
Y eso es todo, supongo que es una opinión, pero espero que te valga para algo.
Eso sí, una cosita más, perdona que sea un poco sieso pero llevo un tiempo queriendo decirte esto: ESCRIBE. Empiezas a recordarme al chiste del tipo ese que pide que le toque la lotería pero nunca compra un boleto. Escribe y termina algo más largo que el cuento de las princesas, verás como, cuando lo tengas entre tus manos, olvidarás muchas de tus dudas.
Y poco más, sigo con lo mío que el sábado termina el café Gijón y aún me quedan 30 páginas de una y revisar otra.
Un abrazo, princesa, y gracias por tu comentario de apoyo, aunque ya no me dejo castrar por estas cosas. Como digo en el blog, es cuestión de seguir pa alante y punto.

Rebeca dijo...

Yo llevo escribiendo desde el año 98, y desde entonces mi forma de escribir ha variado muchísimo.Ahora lo hago mucho mejor (cuando leo lo que escribía antes, me da la risa a veces...)
Siempre ha sido y sigue siendo sobre mis sentimientos, y nunca tuve miedo de mostrarselos a nadie, no me limito, ni me autocensuro, porque tengo muy claro, lo que soy, lo que valgo me han ayudado a verlo als personas que tengo a mi alrededor, aunque otras se limitasen a hacerme caer, puede gustar lo que escribo o no, pero no hay más.
Disfrazo la palabra, visto los sentimientos, pero aún así nacen de mi corazón, me libero, me desahogo y para mí, eso ya es suficiente.
Es lo único que sé hacer, y la única afición que no he perdido todo este tiempo...porque me hace sentirme mejor...
Si tu respuesta a por qué escribes, es para desahogarte y sentirte mejor, y para mostrarle al mundo lo que tienes.Mi respuesta es SI, SI VALES, claro que vales...
Si no valieses, si no tuvieses algo que mostrar, yo no te leería...;-)Ni yo ni los que te siguen!!

Así que adelante MAI!!!

Un beso gigante desde Cantabria!

Rebeca.

P.D: Gracias por ofrecerte a ayudarme con los aspectos del blog, pero ya voy cogiéndole el tranquillo a esto!;-)

Mai dijo...

Llevo todo el día dándole vueltas e intentado responder, pero no encuentro las palabras.
A veces se sienten tantas cosas que no puedes ordenarlas y así poder explicarlas (o por lo menos intentarlo)

Llegados a este punto, sólo puedo daros las gracias por vuestras palabras y vuestros ánimos.

Escribiré.

Rebeca dijo...

¡Mai estaba esperando tu regreso! Lo escribí para mí, para que no se me olvide quién soy cuando escribo, al acordarme de tus palabras.
Asi que en parte has hecho bien en sentirte protagonista junto a mí.
Me ha hecho mucha ilusión de que te hayas identificado con mis palabras, es una satisfacción enorme saberlo.

Por lo tanto ya sabes que te toca ¿no?

SEGUIR ESCRIBIENDO!!;-)

Un abrazo gigantesco.

Rebeca.

P.D: Por email van unas líneas, que esas si son especialmente para ti.
A ver si ahora que me he abierto yo un blog, vas tú y dejas esto...DE ESO NADAAAAA!!!;-)