1 sept. 2012

POR CARRETERAS SECUNDARIAS

BUENO, EN REALIDAD, NO TANTO...

Detalle de Cadaqués

Un buen amigo me dijo que hay dos tipos de escritores: los que se documentan y los de trabajo de campo. Los primeros leen libros y bucean por internet. Los segundos van al lugar donde transcurren sus historias.

Me gustan los escritores de campo...

Destino: Llançà (Alt Empordà)
Días: Cuatro
Distancia: 507 km
Transporte: coche
Peajes: sí... íbamos por la AP-7
Duración del trayecto: Con paradas, unas cinco horas y medias

Habíamos decidido que saldríamos temprano: A las 7.00 a.m.
Pero la noche anterior a un viaje tiene algo diferente. Unos nervios con sabor a ansias. A las cinco ya estábamos con el ojo abierto, así que decidimos salir antes.
Desayunamos, bajamos las maletas, compramos un refrigerio para el camino y a las 6.15 a.m nos poníamos en marcha.
El sol se resistía a salir y a la noche le pesaba su vestido lleno de estrellas.

CdP lista para disparar...

Nuestro destino era Llançà.
Nuestra carretera la AP-7 (muy cara y, a tramos, muy mala, también) Aprovecho y si algún conductor se pasa por aquí: en las autopistas no cobran por horas sino por kilómetros. Por mucho que le pisen no van a llegar antes.

Cada dos horas, minuto arriba, minuto abajo, parábamos. Estirábamos piernas y ¡ale!, otra vez.

En un primer cálculo, habíamos estimado la llegada sobre las 15.00 p.m... llegamos a las 13.00.
No porque apretáramos, sino por el madrugón.

* * *


Nos alojábamos en el Hostal La Florida.

¡Una pasada! El trato, el lugar, el precio... todo.

* * *

Dejamos las maletas y fuimos a dar un paseo para conocer la zona. Comimos y después de descansar, nos fuimos a ver a unos amigos.

¿Os cuento una sensación?
L'Alt Empordà es nuestra Toscana. Tiene unos atardeceres preciosos.

Atardecer en Vilamaniscle

* * *

El segundo día fuimos a ver los pueblos cercanos. Nuestra primera parada fue Cadaqués.
Cadaqués es famoso porque allí veraneaba Salvador Dalí. Como consecuencia los precios se disparan y la gente también.
Debe ser un pueblo precioso; y digo «debe» porque de lo que más disfruté fue de miles y miles de cabezas. Algunas hablaban castellano, otras francés, inglés, alemán... las que menos catalán.

Cadaqués y su mágica luz

No aguantamos mucho y nos pusimos rumbo a Cap de Creus.

Debéis saber dos cosas de l'Alt Empordà. La primera que todo está a 8 kilómetros. La segunda es que debes de adivinar dónde vas (la señalización no es lo suyo)

Cap de Creus nos gustó mucho. Había gente... pero desperdigada. Y las vistas... ¡¡guau, qué vistas!!

El faro de Cap de Creus

Elegimos el día que más calor hacía pero mereció la pena.

En aquel lugar te sentías así

Después nos fuimos a Port de la Selva y comimos allí. Nos hubiese gustado visitarlo a fondo; pero había cansancio, hambre, sed y mucho calor.

El hambre y la sed se solucionaron en un bar junto al mar.
El cansancio con una siesta en el hostal.
El calor... yendo a una cala.

Las calas de la Costa Brava no tienen nada que envidiar a cualquiera que me queráis mencionar. Aguas cristalinas (turquesas desde lejos), frescas, tranquilas...
La piel se doraba al sol y olía tan bien.

* * *

Jorge disfrutó tanto en la cala que el plan del día siguiente se vio alterado. Íbamos a ir a Sant Pere de Rodes pero nos fuimos a la cala. El monasterio podía esperar.
Pasamos la mañana en el agua, luego dimos un paseo y finalmente, después de comer, nos fuimos al monasterio (por cierto, 8 kilómetros de Port de la Selva y mal señalizado...)

S. Pere de Rodes en blanco y negro

Del monasterio me gustaron muchas cosas: su estado, sus rincones ocultos, las vistas... y esa narración en primera persona que casi me hace llorar (es coña, pero estuvo genial)

* * *

Aquella noche era la última. A la mañana siguiente volvíamos a casa.
Paseamos por Llançà y cenamos en una crepería (de la que os hablaré en una ocasión próxima)

Fue breve, sí.
Pero genial.

Lo mejor: La compañía y los colores blanco y azul por todos lados.
La anécdota: Cuando Jorge decidió preguntar y el señor que nos explicaba, perfectamente, las indicaciones, lo hacía en francés. Le entendimos, por cierto.
La foto: Con mi amiga.
Los colores: Azul, blanco, verde y turquesa.
La comida: Ese creppe con queso, champiñones y cebolla caramelizada (y el postre: creppe de chocolate negro al 70%)
Recomendado: Para los que quieran relajarse (no vayáis a Cadaqués)

Y esta fue mi primera escapada del verano.

Muchos besos (con sabor a otoño)

1 comentario:

Rebeka dijo...

Qué fotos más chulas, y que lugares!!Y el hostalito es genial!!!

Me ha encantado este reportaje del Alt Empordá!!

Ya sabes lo que dicen sobre los escritores no??
Sean de campo o de documentarse por internet, han de escribir, y pasárselo a los lectores palizas que están deseando leer cada palabra!!xD

Un abrazo gigantesco amiga. Te quiero.