6 feb. 2013

CAZANDO A MIQUEL PEIDRO

Ya llevo unos días en barbecho (por los exámenes) pero no penséis que he estado de brazos cruzados. No. Nunca.
Os dije que febrero era especial... Quien avisa...

Así que os traigo la caza más rápida de la historia de Cazadora de Palabras. Su protagonista ha respondido a las preguntas con tanta premura que qué menos que responderle de igual forma.
Porque esta entrevista podría haberla publicado el 11 de febrero (venga, preguntadme porqué), pero no.

Como sabéis los «cazados» son personas que admiro por su trabajo pero, sobre todo, por atreverse a luchar por sus sueños. Cazadores, os presento a Miquel Peidro... tiene la habilidad de hacer soñar (junto con sus compañeros) a dos millones de espectadores.


Miquel Peidro en primera persona... Soy un guionista sin aspiraciones de ser otra cosa en el mundo del audiovisual más que guionista.

Maite: Siempre te gustó contar historias. Un día cuelgas los estudios (Derecho) y decides dedicarte a lo que, de verdad, te apasiona. ¿Te formarse para ser guionista? (¿Dónde, cómo...?)
Miquel Peidro: Mi hobbie siempre ha sido escribir. Los primeros premios y reconocimientos me llegaron cuando iba al colegio en forma de concursos provinciales de redacción con cualquier motivo (Día del Árbol, Día del Libro...) y de teatro infantil. Después me engañaron en unas sesiones sobre la Universidad y comencé a estudiar Derecho. Nunca me lo tomé demasiado en serio y tampoco supe de qué lado de la ley estaba lo que te explicaban. Hasta que hice en Valencia un cursillo cuasifilosófico sobre escritura de guión y descubrí que en la UIMP de Valencia se daban unos cursos bianuales sobre escritura audiovisual (cine y televisión). Los profesores eran cualificados profesionales, tal vez los mejores profesionales del momento. Hice esos cursos y luego otros cursillos con los que complementar el aprendizaje.

M: ¿Qué obstáculos has encontrado en tu camino? ¿Y cómo lo has enfrentado?
MP: Los obstáculos habituales: no hay demasiada oferta, los equipos están más o menos cerrados... A mí, por suerte, me ayudó mucho el hecho de que algunos de los profesores que tuve han estado en proyectos para los que contaron conmigo o me recomendaron para otros trabajos. Ahora, cuando ya caminas solo, el mantener la relación con los compañeros cuando no estás trabajando ayuda mucho.

M: Un obstáculo habitual en la vida de quienes escriben es la hoja en blanco. ¿Cómo superas un bloqueo creativo? (si alguna vez lo has tenido)
MP: Cuando trabajas en un medio tan exigente como la televisión no te puedes permitir los bloqueos porque hay unos plazos muy estrictos que no admiten demora. Nosotros trabajamos todas las horas del día aunque a veces parezca que estamos paseando. Las cosas salen a base de esfuerzo y si la solución no te parece la mejor, coloca la que tengas y sigue pensando sobre ello. Por mejora de la que hay, por oposición a la misma... al final encuentras la opción que andas buscando.

M: ¿Cómo es un día en la vida de Miquel Peidro?
MP: Pues depende del día de la semana. Lunes y martes ando de reuniones en Madrid; miércoles escribo lo que me corresponde; jueves y viernes coordino las escaletas de los capítulos semanales; y sábado y domingo para preparar la reunión del lunes siguiente. Así más o menos todas las semanas.

M:«Hay que darle al espectador no lo que quiere, sino lo que necesita». La frase es de Joss Whedon pero, según tú, ¿qué necesita el espectador?
MP: Que se le creen expectativas, emociones continuadas, que le hagas sonreír, reír, enfadar, llorar... Sobre todo que lo que ve no le deje indiferente y ni un segundo para el aburrimiento.

M: ¿Qué requisitos debe cumplir un buen guión?
MP: Yo creo que debe conseguir los objetivos que pretende, que coinciden básicamente con los ingredientes dados para generar interés en el espectador. Ello conlleva una construcción de personajes potentes, coherentes, que persigan unos objetivos y que encuentren obstáculos para la consecución de los mismos. Esto significa que la historia también cumplirá con los requisitos de interés que debe tener. Pero bueno, yo no soy muy partidario de seguir con los preceptos de los teóricos a pies juntillas y creo que si a veces hay que romper la ortodoxia para conseguir que el espectador se mantenga enganchado a lo que se le propone, adelante con ello.


M: De las facetas de un guionista (argumentista, dialoguista...) ¿En cuál te sientes más cómodo? ¿Qué te gusta de cada una de ellas?
MP: Todas son bonitas. La faceta realmente creativa está en la argumentación y las escaletas, que es donde se crean las historias. Pero unos diálogos potentes y atinados realzan el valor de las historias y tienen una importancia capital.

M: ¿Qué te resulta más atractivo? ¿Desarrollar el arco de transformación de un protagonista o del antagonista? ¿Por qué?
MP: Lo mismo, los dos son atractivos. En cualquier caso, los antagonistas suelen tener un encanto especial. En general, cuando algo funciona en televisión, el “malo” suele ser la estrella de la función. Me gusta mucho ahondar además en sus debilidades, en la parte humana del villano, aunque luego haga la barbaridad más grande que se pueda imaginar.

Fernando (Carlos Serrano) y Gonzalo (Jordi Coll) Antagonista y prota

M: Estás detrás de historias como L'Alqueria Blanca, Lalola, El secreto de Puente Viejo, Aquitania; cortometrajes (como Rufino que estuvo nominado a los Goya en 1998), obras de teatro,... ¿Qué proyecto has disfrutado más? ¿A qué personaje y/o escena le tienes más cariño?
MP: La verdad es que los he disfrutado todos, pero lo de El secreto de Puente Viejo está siendo especial. Es difícil poder ser partícipe de un éxito y esta serie sin duda lo es, con lo que todo lo que la rodea hasta ahora está tocado por un halo de optimismo y de felicidad. Todo lo que generó Rufino en su momento fue muy bonito de vivir, porque era la primera experiencia a ese nivel y en la juventud parece que las cosas se viven con mayor ilusión e intensidad. Y también me siento un privilegiado porque he colaborado en algunos guiones para un monologuista extraordinario que es el señor Corrales, y ha sido casi una diversión más que un trabajo.

M: En El secreto de Puente Viejo hay algo que me encanta: El lenguaje. Podría decirse que es uno de los muchos sellos identificativos que tiene la serie. ¿Qué crees que es más difícil? ¿Escribir los diálogos o que los actores los interpreten con naturalidad?
MP: Pues no sé el trabajo que les costará a los actores, pero lo cierto es que están haciendo un gran esfuerzo por aprender los diálogos y repetirlos con puntos y comas. El lenguaje que utilizamos fue una de las grandes preocupaciones en el momento del arranque hasta que se decidió unánimemente que estuviera inspirado en la época que nos ocupa. Si no se ajusta por completo a la realidad, al menos lo parece. Esto, que al principio nos daba un poquito de miedo, se ha convertido como tú dices en seña identificativa de la serie y a los espectadores les ha encantado.

M: Por cierto, ¿para cuándo un poco de alegría? Que tenéis a los foros echando chispas...
MP: Es que el culebrón es sufrimiento y nuestro modelo son los grandes folletines de época. Aquí, como dicen nuestros actores, «el que sonríe, que se prepare», porque efectivamente los momentos de dicha suelen estar dispuestos para que sean el prólogo de otro gran drama o de otra gran pasión no correspondida... En fin, que para compensar un poquito, ahí está la familia Mirañar, ¿no?

No tenía foto de los Mirañar...

M: La verdad es que, visto así, son los más felices de la serie... Estáis batiendo records de audiencia, ¿cuál es el secreto de ESDPV?
MP: Eso no se puede saber, pero a nivel nuestro es sin duda la confianza en el producto y en el trabajo que cada uno ha sentido desde el primer momento. Nos ha permitido trabajar con una libertad en las propuestas que ha favorecido una coherencia y un poder ir estructurando las historias incluso a largo plazo. Y con respecto a los guiones, el trabajo de un gran equipo y el talento y la seguridad que nos transmite de Aurora Guerra, la creadora de la idea original.

M: Cuando estás en el «otro lado», el del espectador, ¿qué tipo de series, películas te gusta ver?
MP: De todo tipo, pero me encanta la comedia.

M: Miquel, ¿cómo se vive el fenómeno fan?
MP: A nosotros no nos repercute, pero yo creo que se debe vivir con naturalidad. Hay que estar agradecido a los fans por el cariño que profesan, pero indudablemente tienes que estar a la altura de su entusiasmo, saber corresponderles... Sin fans, las series no podrían sobrevivir y hay que tratarles como se merecen aunque sea a costa de perder un poco de intimidad. Y aunque los guionistas somos afortunadamente personas bastante anónimas, a raíz de esta serie si que me han reconocido alguna vez y me han parado por la calle para preguntarme o sugerirme cosas. Y una vertiente fan a la que debemos atender y que es de nuevo cuño es vía redes sociales. A mí me ha contactado gente que no conozco para felicitarme, reñirme... La verdad es que agradezco cualquier comentario, que todos resultan enriquecedores. Dedicarle cierto tiempo a estas personas forma ahora parte también de nuestro trabajo.


M: ¿Cómo ves el panorama actual en el mundo del guionista? ¿Y el futuro?
MP: No es un buen momento. A menos producciones, menos demanda de guionistas. El futuro a corto plazo se presenta igual. Y a largo plazo supongo que deberá haber una especie de reconversión del mismo modo que hay una reconversión del espacio y del sector audiovisual.

M: ¿Qué te gustaría escribir y aún no te has atrevido/podido?
MP: Empiezo a sentir la necesidad de escribir teatro. Ya lo hice en su momento, y la verdad es que te concede una libertad creativa (por lo menos en lo temático) de la que no disfrutas en otros géneros. Sería una comedia.

M: ¿Qué libro estás leyendo en estos momentos? ¿Nos los recomiendas?
MP: Soy muy aficionado al baloncesto y estoy leyendo un libro de un exjugador que se llama Paul Shirley y que habla de las miserias de ser jugador sin ser gran estrella. El libro se titula ¿Me puedo quedar la camiseta?. El siguiente será Bouvard y Pécuchet, de Flaubert. Me lo ha recomendado Enric Benavent, el Alcalde de Puente Viejo.

 Bouvard y Pécuchet

M: La mayoría de los lectores del blog escriben, ¿qué consejo (s) le darías a un escritor novel?
MP: Que escriban, que al oficio se llega a base de escribir y reescribir, de ser muy exigente consigo mismo y de pensar que todo se puede mejorar. De no conformarse con lo primero que sale, ni con lo segundo, ni con lo décimo. Después, diversificar el esfuerzo con la necesidad de relacionarse con gente vinculada a los medios a la que puedan enseñarle el trabajo. Y por último, que confíen en que con trabajo se encuentra esa pizca de suerte que es necesaria para todo.

M:Ahora vamos a «cazar palabras». El juego es muy sencillo. A continuación vas a encontrar un grupo de palabras y tienes que escribir lo primero que se te pase por la cabeza (una palabra o una frase) ¿Preparado?

Alquería: un referente para un audiovisual que agoniza.
Un libro: La conjura de los necios
Un secreto: si se desvela, deja de serlo...
Un actor: cualquiera de Puente Viejo.
Una ciudad: Alcoy.
Una canción: Una sonrisa, por favor (Orquesta Mondragón).
Un personaje: Balki Bartokomous (Primos lejanos) [Nota de Mai: Gran serie]
Un viaje: Laponia.
Un sueño: siempre hay que tenerlo. Y si se cumple, otro.
Cliffhanger: así dicho, un tecnicismo; pero en la práctica, la base del guión televisivo.

M: Muchas gracias, Miquel. Sé que andas ajetreado y me has regalado un pedacito de tu tiempo. Ya te mandaré un guión y así me dices qué te parece (jejeje, es broma) 
MP: Pues que no lo sea... Si me lo mandas, lo leo y te doy mi opinión. Eso sí, dame un poco de tiempo.
M: Miquel, ahora sólo se me ocurren formas de torturar a Gonzalo (jajajajaja)

Ahora ya conocemos un poco más del mundo de los guionistas. Espero que hayáis disfrutado la caza ;)

xxx

1 comentario:

Rebeka dijo...

Una gran entrevista. Con mucho contenido, muy buenas respuestas.

Ya sabes que no conozco la serie, (solo lo que tú me cuentas), algunas escenas, pero me alegro de poder descubrir a su guionista.

Muy interesantes sus palabras, con muchas verdades.

Gran caza amiga!