24 abr. 2011

Manías literarias


La falta de espacio en mi escritorio me ha obligado a invadir la cama.

Ha sido una ardua batalla. Primero me invadieron los libros de Historia (por si alguien no lo sabe, estudié Historia). Más tarde llegaron refuerzos: Mitología del Mundo... lo que no sé, es de qué lado está.
Cuando llegaba la noche mi habitación se volvía muy oscura y, tras muchos años sin flexo, me compré uno. Así que, con ese nuevo objeto, mengüe a mi ejército.

Y así fueron pasando los días. Llegando libros de rol, calendario del 2011, más bandejas para archivar... y mi escritorio (aka mi ejército) sólo pudo aguantar a mis ordenadores (el mini y el grande)

Hoy, desesperada por la falta de espacio y buscando una solución, he visto la cama. Hecha, sin más objetos que los cojines... ¡¡¡Me lo ha pedido a gritos!!! Y la he invadido.

Y es que soy muy maniática. En mi caso, eso de que esté todo ordenado y en su sitio para escribir es MENTIRA. Cuánto más caos, mejor.

Tengo hojas de todos los tamaños escritas por delante y por detrás. Post-It de colores -según cada cuál es una cosa distinta... lo difícil es cuando no me acuerdo de qué es qué-, bolígrafos de más colores y lápices. ¿Para qué uso ambos? Porque a veces me da por hacer bocetos y éstos siempre los hago a lápiz.

Siempre uso ropa cómoda y, a ser posible, calcetines de colores.
Tengo una libreta en mi mesita... por si acaso. Llevo otra en el bolso. Tengo dos repartidas en mi librería, otra en los cajones del escritorio...

Todos los documentos están por triplicado y, siempre, siempre, siempre, hay una copia en el ordenador que NO tiene internet -odio los virus-.

Nunca escribo con el reloj puesto y siempre me recojo el pelo.

El ruido se limita al que entra de la calle... a no ser, que deba escribir algún momento bélico. Entonces me pongo You raise me up.

Por estúpido que parezca NECESITO visualizar a mis personajes, así que o los dibujo o, mi próximo proyecto: pedirle a mis amigos que se dejen caracterizar y hacerles fotos.

El agua nunca falta... y si tengo sed justamente en el momento de máxima inspiración ¿qué? ¿qué hago?
Aunque claro, los momentos de máxima inspiración vienen cuando NO deberían de venir: época de exámenes, de trabajo, en el bus mientras vuelves de clase de fotografía y no llevas NINGÚN folio a mano...O cuando estás escribiendo una entrada de blog -sí, me acaba de venir... jooooood**-

Quería hacer esta entrada un poco más currada... pero no puedo. Mi sueño me llama.

Nos leemos cazadores

4 comentarios:

Rebeca dijo...

En mi caso están los cuadernos empezados,sin apenas hojas (mi mala costumbre de pasar a limpio, una y otra vez lo que quiero regalar), los post-it de colores al poder ser grandes para explayarme en las ideas, cada vez que voy de excursión, libreta a la mochila.
Los libros que me inspiran cargados de "post-it", una agenda pasada de fecha que sirve para apuntar titulos de canciones, fragmentos de libros y letras de canciones, frases que me encantan...

Inspiración: cuando estoy apunto de dormirme, ebullición de ideas!Gracias al que inventó el teléfono móvil, y su posibilidad de escribir borradores, jajaja

Música, depende de lo que quiera escribir, si es algo en plan gótico, SIEMPRE acabo escuchando black metal (CRADLE OF FILTH) ;-)

Un beso Mai, y que nadie te quite tu caos!!

Rebeca.

Mai dijo...

Ay, Rebeca, tú no tienes blog? Porque me encantaría leerte.

Un besazo,

Mai

Rebeca dijo...

No tengo blog, pero por email te he enviado algo!quizá te guste...ya me dirás!

Rebeca.

Rafa dijo...

El caso es importante, aunque ahora he descubierto que, en ocasiones, es necesario un orden dentro del mismo para poder continuar. De hecho, ahora tengo que hacer la casa antes de sentarme a escribir, porque si no las ideas se me mezclan en la cabeza y, al final, ni esvcribo ni hago la casa (aunque supongo que eso es más por responsabilidades que por el caios en sí)
Así que he retirado mi caos al jardín, lo que veo desde mi pupitre de escribir, yasí todos salimos ganando. ¿Qué la hiedra ha empezado a comerse la barbacoa? Pues de acuerdo, qué leches, al fin y al cabo, ella estaba antes.
Un beso, niña, y gracias por tu comentario ^__^