Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta artículo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta artículo. Mostrar todas las entradas

21 may 2014

¡¡Mi reino por una hoja en blanco!!

Escribo estas líneas mientras Lluna, mi gata, me mira reojo. Lo hace siempre que me siento delante del PC. Dentro de unos minutos, se levantará, se estirará y, sutilmente, se sentará a mi lado. Me dará cabezadas, diciendo: «Eh, deja de escribir. Estoy aquí. Acaríciame. Mímame».
Lluna sabe, y yo también, que necesito escribir. Y ambas sabemos el porqué.

Todo el mundo habla de llevar una vida saludable. Hacer deporte, comer sano... para tener un cuerpo bien (que no 10) y combatir posibles enfermedades. Nos recuerdan, y yo también, que debemos movernos (los escritores somos un poco sedentarios, pero sólo un poco)
Además del cuerpo sano, nos invitan a tener una mente sana: leer mucho, jugar con el cubo de Rubik, hacer sudokus y sopas de letras...
Yo misma os he invitado a leer enumerando las muchas ventajas para nuestra salud.

¿Y el alma? Me viene a la mente una imagen de Mafalda con una tirita, preguntándose cómo pegarla en el alma.
Hay muchas formas de curar nuestro interior, empezando por generar endorfinas (haciendo ejercicio y otros...) y la que más me gusta a mí: escribir.

Escribir sana.

Cuando era adolescente, sin saberlo, escribía cuando me enfadaba con mi hermano. Escribía todo lo que pensaba, sin censuras, desparramaba todo el coraje y, poco a poco, sin darme cuenta, el enfado desaparecía. Ponía punto y final y echaba el escrito a la basura. Nunca más recordaba la razón de mi enfado (una gran ventaja para mi hermano y para mí)

Con los años, me he dado cuenta de que escribir cura mis heridas y me hace ver las cosas con otro prisma. Así, con la palabra escrita decido qué quiero guardar en mi alma y qué quiero borrar.

Ya lo decía Jordi Sierra i Fabra: «No hay que ir al psiquiatra, hay que escribir».

Usagi también quiere su hoja en blanco.

Así que ya sabéis, os ofrezco mi reino (todo inventado por mí) por una hoja en blanco.

Nos leemos el miércoles, cazadores.

Imagen: tenpointsforgifindor.

9 abr 2014

Villanos S.L

Queridos amigos:

Es miércoles y toca entrada. Me debatía entre hablaros de mi «guardiana» o hacerlo sobre los villanos. Por votación popular, ganan los segundos.

Para empezar, «villano» no significa «malo». Villano viene del latín villanus y no significa otra cosa que siervo o campesino. Vamos, el que vivía en una villa. En la Edad Oscura (el medievo), los villanos pertenecían a la clase más baja de la sociedad y les hicieron creer que era «porque se lo merecían». En pocas palabras, eran tan corruptos que lo único que podían hacer era servir a los demás. Cosas de la Iglesia Católica medieval o de Rouco.

Con los años, villano es «el malo de la peli».

El lado atractivo de la Oscuridad
Hace unas semanas, cuando impartí mi primera, y única, clase de creación de personajes, hablamos de la importancia de los malos, de su fuerza y de lo que molaban. Porque, seamos realistas, los malos molan.
Bueno, los malos del cine, de las series y de los libros. Los malos de la realidad... me entran escalofríos sólo de pensar las cosas que puede hacer el ser humano en su modo monstruo.
Pero dejemos la realidad. Hablemos de ficción.

Muchas veces, estamos leyendo un libro y nos «enamoramos» del malvado, del antagonista (que no siempre es malo). Básicamente, porque, sin darse cuenta, el escritor también se ha dejado enamorar por el villano.
Y porque, en realidad, a todos nos seduce el «lado oscuro».

Pero, ¿qué hay detrás de ese lado oscuro? ¿Por qué nos atrae tanto?

La maldad del desamor
El desamor crea más villanos de los que podemos imaginar. Sí, también el poder (Sauron) pero muchos menos que un corazón destrozado.
Así tenemos al gran Darth Vader (Star Wars), a la reina Beryl (Sailor Moon) y otros tantos que, ante un rechazo, la muerte de un ser amado... dejan que su corazón se llene de odio y de rencor, que sea incapaz de sanar sus heridas y ¡zas! Odian a todo el mundo y su único objetivo es destruir a toda la humanidad o señal de amor de la que sean testigos.
Desde mi punto de vista, esta es la peor maldad. Porque es una maldad tan intensa como puede ser el amor y la destrucción puede ser absoluta.

Yo soy malo porque el mundo me ha hecho así...
No importa que el villano sea malo por amor, por poder o por psicopatía. Pero cuando creemos malos, hagámoslo bien. Que tenga un motivo (o varios), que sufra, en resumen, que sea humano.
Porque, aunque la historia sea de fantasía, lo que hace que un personaje se vuelva inolvidable es esa tara humana. Es imperfección que lo hace único... como malo y como bueno.

Y sin más, me voy a seguir trabajando en mis malos. Vosotros, ¿me decís que villano os ha enamorado?

¡Que la fuerza os acompañe! (si es oscura o no, eso ya lo decidís vosotros)


Imagen: La reina Beryl. Mala por el desamor de Endymión (Sailor Moon)

24 ago 2013

RECOMIÉNDAME UN LIBRO

Cazadores,

Dos entradas por el precio de una. Ah, no. Aquí no se paga ;)

Suele pasarme que, algunas personas, me piden que les recomiende lecturas. ¿¿A mí?? No mis amigas de aquí, aquí o aquí. No. A mí.
Tras mucho pensar... os recomiendo algunos libros. A los que me lo habéis pedido y a los que no.

Para los que disfrutan con la metaliteratura:
Rabia de Jordi Sierra i Fabra
La chica del andén de enfrente de Jorge Gómez Soto
El cuaderno de Aroha de Francesc Miralles
Luisón de Alfredo Gómez Cerdá
Caja de secretos de Carmen Vázquez-Vigo

Para los melómanos:
Sonidos del corazón de Jordi Sierra i Fabra

Para los que quieren sonreír: (recordando primeros (y segundos) amores)
97 formas de decir «te quiero» de Jordi Sierra i Fabra (lo sé, debería haber puesto un «Para los fans de...»)
Croquetas y wasaps de Begoña Oro
La gramática del amor de Rocío Carmona
Quantic Love de Sonia Fernández-Vidal

Para los que quieren llorar (un poquito):
Bajo la misma estrella de J. Green
La ladrona de libros de Markus Zusak

Para los amantes de los clásicos:
Mujercitas de L.M Alcott
Jane Eyre de C. Brontë
Orgullo y prejuicio de J. Austen
Grandes esperanzas de C. Dickens

Para los fantásticos:
Harry Potter de J.K Rowling
La historia de Kvothe de Patrick Rothfuss
La espada de la verdad de Terry Goodking
El bosque de Esther Sanz

Para los 2.0:
Nick de Inma Chacón
Pomelo y Limón de Begoña Oro

Y además:
Los juegos del hambre de Suzanne Collins
Pregúntale a Alicia de anónimo
El diario de Ana Frank de Ana Frank
Donde esté mi corazón de Jordi Sierra i Fabra
El cuento número 13 de Diane Setterfield
Yo conocí a Muelle de Jorge Gómez Soto
Un corazón lleno de estrellas de Àlex Rovira y Francesc Miralles

La lista es muuuuuuuuuy larga.

¡Feliz fin de semana!

9 ago 2013

SUEÑOS HIPOTECADOS

Queridos cazadores,

Perdonad esta entrada. Permitidme, sólo por hoy, ser alguien triste y gris. Sólo por hoy.

Hace dos años, cuando la crisis seguía en su línea y amenazaba con mantenerla, decidí volver a las aulas. Hasta entonces había trabajado en restaurantes, dando clases y, finalmente, arreglando ordenadores.
¿Cursos? He perdido la cuenta de los que he hecho.

Así que, cuando empecé el módulo, abrí un pequeño cajón dentro de mí y guardé todos mis sueños en él. Lloré como nunca. Y me enfadé, primero con el mundo; después conmigo misma.

Con el mundo por hipotecar los sueños de muchos jóvenes.
Conmigo, por consentirlo. Por creerles cuando era niña.

Siempre fui una idealista. Si buscabas en el diccionario sinónimo de «utopía», mi nombre salía justo al lado. El mío y el de muchos de vosotros, lo sé.
Como todos los niños quise ser muchas cosas. Muchísimas. Pero nunca elegí médico, bombero o azafata.
Lo mío era el arte.
Yo quería bailar El lago de los cisnes en los teatros de Londres. Quería pintar las puestas de sol de Hawaii. Quería dibujar sonrisas en el papel. Vale. Lo que más quise (de una forma obsesiva) fue ser astrónoma. Pero las matemáticas no son lo mío. Entonces, ¿por qué? ¡Je! La respuesta es tan obvia que hasta vergüenza debería darle a aquel que no la supiese ya...

Supongo que quise ser muchas más cosas, pero se diluyen en las brumas del tiempo.
La que mejor recuerdo. La más nítida. La que cerré bajo siete llaves hace dos años, fue la palabra «escritora».
Quién me iba a decir que mi profesora de Expresión y comunicación iba a encontrar las siete llaves e iba abrir cerrojos como quien se come una piruleta.

El año pasado, por estos días, le confesé a Rocío (Carmona) que sólo había querido ser dos cosas (digo, con intensidad, con pasión): Astrónoma y escritora.

Que sí. Que una cosa es «querer», «decir», «pensar»... Y otra muy distinta es «hacer» y, sin irme por las ramas, «escribir».

Así que, sabiendo que aún me queda mucho por aprender, este año eché la preinscripción en Filología.
Mi nota se acercaba, pero le faltaban unas décimas. No recuerdo cuántas, pero estaba segura de que no me iban a coger.
Me equivoqué.
Como hago todos los días. Como hacemos todos.
Mi nombre estaba ahí. En la lista. Entre los elegidos.

Entonces vino el gran problema. Por un lado, sentí ese pinchazo de orgullo que te provoca sonrisas inconscientes. Por el otro... por el otro sentí rabia, frustración, sentí que, por primera vez en años, el mundo se hundía bajo mis pies.
Intenté aferrarme a todo aquello por lo que había luchado, pero era incapaz de no resbalar. Las lágrimas no me dejaban ver.
No me podía matricular porque no tenía dinero (las tasas se han salido un poco de orbita) y no tenía dinero porque no tengo trabajo.

Y no hay trabajo porque este mundo es así.
Buscan a personas para un puesto de trabajo pero te exigen dos años de experiencia. Dos años que no tenemos porque no nos han dado la oportunidad de trabajar.
He echado currículums en todas partes.
Sólo he recibido dos tipos de respuestas:
  • Silencio
  • No cumples con el perfil
Con la de «no cumples con el perfil», bueno. En el último que me han dado calabazas (intento tomarlo con humor) es de camarera. Y eso que tengo experiencia...
Con el silencio. Joder, ese hasta duele.

Cuando era pequeña pasaba los fines de semana con mi abuela, mi abuelo y mis tíos. Mi abuelo trabajaba mucho y mi tía estaba con su chico (ahora mi tío)
Mi tío Miguel Ángel y mi abuela se pasaban las tardes construyendo maquetas, pintando, cosiendo o cocinando (los tres últimos -ando son de mi abuela)
Supongo que mi cara de «yo también quiero hacer algo» me delataría en más de una ocasión porque mi tío me regaló un bloque de papel y construí un mundo a mi medida.
Creé personajes, les di voz... y fui tan tonta de guardarlos en un sobre que, seguramente, terminó en la basura.

Como aquellos personajes de papel, arrugados y en la basura, hay miles de palabras mías. Pocas veces comparto lo que escribo. Salvo excepciones (la última cuando un micro-cuento se convirtió en regalo de cumpleaños)

No sé cómo es el currículum de un escritor. Ayer, un amigo compartió un enlace (y yo cumplía el 90%)
Sólo sé que mi currículum es caótico... como esta entrada. No porque no esté bien organizado (también hice un curso sobre cómo hacer CV) Si no, porque he hecho tanto y tan distinto.

Podría incluir la historia de los personajes de papel, podría decir que gané un concurso de haikus, que mi amigo Francesc quiso publicar un micro-cuento en Øbliviøn2 porque le encantó.
Puedo decir que soy muy trabajadora. Que aprendo rápido, que necesito disciplina y que me recuerden lo que valgo (o no) Puedo decir eso de «no se me caen los anillos». Incluso, contrario a esta entrada, puedo decir que soy optimista, asertiva y que empatizo mucho (a veces, demasiado)
Puedo decir que sé de libros (victorianos, de fantasía, juvenil y cuentos infantiles), que hablo inglés, catalán y castellano, claro; que sé de fotografía y que, cuando trabajo, lo que más me relaja después de una jornada es ir a echarme unos largos en alguna piscina vacía (de gente, no de agua)
También puedo decir que cocino de vicio, que me salen unos brownies deliciosos (tengo catadores que lo pueden corroborar) ¡Qué diablos! Puedo decir que he interpretado a Shakespeare.

Puedo decir muchas cosas.

Ahora sólo una: No busco trabajo. Busco a alguien que apueste por mí.
Por mis brownies, por mi habilidad para hacer la cama sin dejar ni una arruga o por esa tan cuca de mimar (y educar con disciplina) a peques de 0 a 3.

Tengo una hipoteca con mis sueños y los intereses son muy altos. Tan altos como ir a la Luna y volver.

Y no voy a volver a dejar de escribir. Nunca.


xxx

11 jun 2013

DETRÁS DE UNA ESCENA

Hace unas semanas, mi amigo Francesc contaba a sus lectores cómo era, de verdad, su trabajo. Mi amigo Francesc es escritor. La verdad es que mi amigo no para. Escribe para otros, bajo petición, hace trabajos editoriales, escribe artículos y, cuando puede, se dedica a escribir las novelas con las que nos deleita.
Y es que, en nuestro país, eso de vivir sólo de lo que publicas, es MUY difícil. Tanto, como escribir «difícil» con la tilde en la primera “i” (¡Admítelo! ¡Te ha pasado!)
La mayoría de los escritores que conozco son como las impresoras multitareas. Escriben, trabajan en otro sitio (economistas, profesores, editores, enfermeros...) y, además, son hijos, padres, amigos,...

Por eso les llamo alquimistas de palabras. Porque, casi, hacen milagros.

¿Y por qué os cuento todo esto? Porque la idea que capté con el artículo de Francesc fue: el escritor no siempre escribe lo que quiere.
Muchas veces depende de factores ajenos a su voluntad y a su creatividad.

Otro tanto de lo mismo sufre un sector que, aunque se llame de otro modo, también son escritores: Los guionistas.

Los guionistas de Con el culo al aire son MUY buenos...

Obviemos a los guionistas de cine. Hablemos de los guionistas de series. Todos tenemos alguna serie que seguimos. Quien dice “alguna” dice un montón. Todos tenemos, también, una pareja que queremos que estén juntos. Porque llevamos 16000 temporadas (me encanta exagerar) y aún no se han dado un beso. Ya lo dijo Joss Whedon: «Al espectador hay que darle lo que necesita, no lo que quiere».

Pero, analicemos un poco más.

Detrás de una escena
Nosotros, como espectadores, vemos el resultado. Por ejemplo, Booth y Brennan se besan bajo el muérdago... a petición de un tercer personaje y con un objetivo judicial de por medio (es decir, si no llegan a necesitar la ayuda del tercero en discordia, no se besan) Para llegar a este punto (no recuerdo la temporada) pasaron muchos capítulos. Tanto Booth como Huesos tuvieron sus escarceos amorosos, además de tener de fondo el líos amorosos de Angela (y otros personajes)

Lo que ansiaba esta escena... y el chasco que me llevé...

Que levante la mano quien, siguiendo los capítulos religiosamente, vio el beso y empezó a saltarse hasta temporadas enteras (¡¡¡YO!!!)
Tropecientas temporadas después: El otro día, Brennan (con un Asperger de libro) le pide matrimonio a Booth. Booth le dijo que sí y luego que no. Brenan está hundida... Ya no me interesa la serie (aunque, en realidad, ya no la seguía... religiosamente)

Sigamos con Castle.

La idea inicial me gustó: Un escritor bloqueado (y con amigos hasta en el infierno) se las ingenia para colaborar con la policía de NY. Allí conoce a la inteligente (y guapísima) inspectora Beckett. Llevamos 6 temporadas, ya son pareja y lo llevamos bien (ellos y los espectadores) Claro que, ahora, Castle le ha pedido matrimonio... ¿Se llevará calabazas? No lo sé y tampoco lo sabré... Adivinad porqué.

Y podría seguir analizando un montón de escenas más pero, volvamos con Francesc.

Tensión sexual no resuelta
Diciembre pasado, asistí a un taller con Francesc y Silvia Kohan. El tema era el amor en los libros. Cómo llevarlo, cómo introducirlo, por qué, cuándo... cómo debían vivirlo los protagonistas.

La idea que anoté y subrayé fue: Tensión amorosa = Hay que dosificar.

Vamos, que no podemos ir a saco con la historia porque, entonces, lo que cuentas no llega a libro.
Con la series pasa algo parecido. Si los protas están enamoradísimos desde el primer capítulo y todo va genial... ¿para qué quiero ver la serie? No va a pasar nada.
Se necesita un conflicto (o muchos), tercero en discordia (y cuarto, quinto, sexto...), se necesitan zancadillas (en plural) para que esos dos protagonistas peleen, contra viento y marea, por su amor. Porque su amor lo merece.
Habrá barbecho. Sí.
Nos dará rabia. También.
Querremos que, además de resolver crímenes, superar fobias y cirugías de más de 24h, haya mucho amor. Para qué negarlo, por supuesto.
Pero me viene a la cabeza esa frase de «si no tienes que luchar por ello, no merece la pena».

Que se lo digan a Blair y a Chuck... 

Y dejo de comentar este apartado porque si me pongo con la evolución de los personajes, no termino (aunque si me lo pedís... da para otro artículo)

Contaminación creativa
La mayoría de la gente cree (y se equivoca) que los guionistas lo hacen todo. Crean las historias, sí. Pero también contratan a los actores, eligen el menú del catering y... ¡oh, Dios mío! ¡También son los que hacen los cortes de publicidad! Pues no. Por cierto, que pocos autores de libros eligen las portadas...
El guionista escribe y hay que darle las gracias. Sin él no hay historia.

Pero también están los productores (los que abren y cierran el grifo del dinero), las cadenas que contratan (que también hacen fontanería monetaria), están los directores de casting (¡¡ellos sí!! Ellos eligen al reparto), los directores de las series, los de escena, los de sonido, los de iluminación, fotografía, maquillaje, vestuario, la empresa de catering y el chofer. Y los que me he dejado en el camino (perdón)
También están los actores. No nos olvidemos de ellos. Casi dioses.

Álex Gadea y Loreto Mauleón echando unas risas, tirados en el suelo. 
Para que veáis lo normalicos que son ;) - Foto @Álex Gadea Oficial

¿Y por qué os cuento todo esto? Porque el guionista no siempre puede escribir lo que quiere.

Cuando leemos un libro, las imágenes vienen a nuestra cabeza y cuando ese libro termina en el cine... el 95% de las veces nos decepciona. ¿Por qué? Porque nuestra imaginación es diferente a la del guionista, director de la película... De hecho, seguro que es 100% diferente de lo que imaginó el autor.
A este proceso le llamo «contaminación creativa».

Permitidme un consejo
La próxima vez que os enganchéis a una serie, que os leáis un libro que terminará siendo película, acordaos de esto. Acordaos de la gran labor que supone escribir y escribir sin caer en el bloqueo (porque no te lo puedes permitir), acordaos de todos esos autores que no pueden escribir lo que quieren porque también ellos deben pagar alquiler/hipoteca, acordaos de que, si no os gusta, siempre podéis cambiar de canal o mejor: escribir vuestra propia ficción.

Ya lo decía Jorge Drexler

Y una última cosa: «Al final todo acaba bien. Y si no termina bien... es que no es el final».

¡Besos, cazadores!

13 abr 2013

EL BOLSILLO DE LA "SITA"


¡Hola, cazadores!

¿Os habéis preguntado qué lleva una educadora/maestra en el bolsillo de la bata? ¿No? Mis peques me lo preguntaron ayer.

Ayer descubrí que aún sé hacer pulseras...

―Maite, ¿qué llevas aquí?. ―señalando mi bolsillo rojo.
¿En el bolsillo?
Sí.
Llevo de todo. ―afirmé con una sonrisa.
¿Por qué?. ―esta pregunta la escucho quinientas veces al día.
Porque es mágico. ―respuesta que doy quinientas veces al día.
¿Por qué?. ―¿veis? ¡Os lo dije!
Porque de este bolsillo puedo sacar lo que queráis. Si lleváis un yogur para almorzar, ¿qué necesitáis?
¡Una cuchara!. ―Mihi es muy lista.
Entonces, saqué una cuchara del bolsillo y todo fueron «alaaaa», «ooooh» y sonrisas.
En ese momento ―y en muchos más― soy una heroína. Soy una súper “sita”.

Y sí. Los bolsillos de las “sitas” son mágicos.

Llevan pañuelos para cuando lloran, estornudan o, simplemente, hacemos magia de verdad y hacemos una flor.
También llevamos abrazos para los que necesitan más que un pañuelo.
En el bolsillo podemos encontrar un rotulador mágico que dibuja sonrisas. Los adultos lo llaman “permanente” pero ellos lo llaman “pepito”. Es una carita sonriente en sus dedos índices.
Llevamos coleteros de mil colores. Para trenzas, coletas, pirris, pulseras... también horquillas. De todos los colores. Y que, al final, confundes y las niñas van y vienen con coleteros nuevos y horquillas diferentes.
Pero no debe de importar mucho. Ninguna mamá se nos ha quejado.
A veces llevamos tijeras para recortar sueños de papel.
Últimamente llevo un pompero que les encanta y que hace mil burbujas de jabón que ellos persiguen y explotan.

En el bolsillo de la “sita” hay canciones, sonrisas y miradas llenas de cariño. Hay devoción, imaginación y sueños. A veces también hay regañinas. Pero sólo a veces.
Hay besos, abrazos y ese dedo índice al que aferrarse cuando lo necesitan.

En el bolsillo de la “sita” hay educación y esperanzas. Hay cosquillas y una caja llena de deseos. Uno de ellos es que me recuerden con cariño. El mismo que yo les profeso.

El tiempo se agota. En poco más de un mes les tendré que decir «adiós». Ahora. Ahora que no me imagino un día sin sus abrazos, sin sus «Maiteeee, pipiiiii», sin sus sesiones de peluquería (ellas son las peluqueras y mi pelo la víctima)...

Ahora que mi bolsillo está lleno de magia para pintar sus sueños de luz...

xxx 

14 feb 2013

AMOR ENTRE LÍNEAS

Hace un par de meses estuve en el taller «Enamorar al lector». Como podéis imaginar hablamos de amor. Mucho amor. De todo tipo. Porque, al fin y al cabo, un libro se hace con amor... aunque no cuente una historia de amor (sí, cuatro veces en dos líneas...)

Por eso, hoy, imitando a mi vecina de Letras y Escenas... Mi lista:

La gramática del amor
De Rocío Carmona.

Respira amor en cada palabra y te hace viajar a otras grandes historias.
Además ha inspirado un proyecto tan bonito como Passaport Literari.
¿Queréis más motivos? Hoy se cumple dos años desde que lo leí, gracias a esta novela existe este blog y... ¡¡Ya tardáis!! Os enamorará.



Bajo la misma estrella
De John Green.

Otra joya descubierta recientemente. Recomendada por la vecina de blog (se va a cansar de que la mencione)
Una novela dura pero hermosa. Que te recuerda que todos los días son un regalo y como tal los hemos de disfrutar.
Imprescindible en la lista romántica.




Un corazón lleno de estrellas
De A. Rovira y F. Miralles

Esta pequeña novela -al igual que la primera- tiene su gran historia detrás.
Una historia con sabor a cuento de hadas que nos pasea por los tipos de amor que nos inspiran.
Tierna y dulce.
Recomendad y regalada por Beka.



Romeo y Julieta
W. Shakespeare

Hace años que no recomiendo esta historia.
Exactamente dieciséis años. Los mismos que hace que no la releo. Aún así, hoy os la pongo en la lista. ¿Por qué? Porque es un claro ejemplo de lo que NO se debe de hacer.
Al menos el final... a Will no le gustaba el «fueron felices».




Mimi wo sumaseba
Varios (ahora explico)

Aquí no sé si fue el manga, la novela o la película... Es como lo del huevo y la gallina.
En fin.
Él quiere ser luthier. Ella escritora.
Sueños, canciones, viajes y, en mitad de todo, una historia de amor llena de dulzura y difícil de olvidar.




Quantic Love
De Sonia Fernández-Vidal

Lo mío con esta novela fue amor y del cuántico.
Divertida, interesante, fresca...
Imposible no disfrutarla una y otra vez.
100% recomendable (sobre todo si, de peques, queríais ser astrónomos, físicos... y terminasteis siendo de letras)



Saga de El Bosque
De Esther Sanz

Porque hacía tiempo que una novela romántica (punto por punto, coma por coma) no me divertía tanto. 
No podía dejar de leerla y sé, con toda seguridad, que me va a sorprender en el último tomo (que, por cierto, sale en nada)
Simplemente deliciosa.




Jane Eyre
De C. Brontë

¿Qué sería de esta lista sin Jane ni Edward?
Mi libro de cabecera desde que lo leí con 17 años.
Maravillosa.






Orgullo y prejuicio
De J. Austen

Otro clásico. Otro grande.
¿Queréis más motivos?









No me gustan las listas -y menos de libros- porque siempre se quedan fuera muchos. Los que aún no he leído, los que no me vienen al recuerdo... los que un día leeré. Los que todavía no se han escrito.

Cuando se hacen listas se hacen pares. Salvo excepciones y, normalmente, son números como 3, 5, 7... ¿9? ¡No lo he visto nunca! (ahora me saltaréis alguno, seguro)
El caso es que esta lista es de 10.

El décimo libro me sigue buscando.

¡Feliz día! (sí, de los enamorados... de la vida)

xxx

PS. ¿Veis? Me he dejado Pomelo y Limón, por ejemplo.




18 jun 2012

ESE INTERMINABLE ENSAYO...

Se acaba el curso. Es una norma universal: Todo lo que empieza, termina. Así de sencillo. Bueno, en realidad no lo es tanto.

Una vez leí que lo difícil no era decir «adiós»; que lo que de verdad te complicaba la vida era decir «hola».
Es cierto.
Pensadlo.
Si no dices «hola»... no dices «adiós».
Y, por desgracia, un «adiós» no viene solo.

«Adiós» viene acompañado de «vacío», de «nostalgia», de «morriña» (término que Chus entenderá mejor que nadie). «Adiós» viene acompañado de «lágrimas», «abrazos», «besos» y «promesas»... el 90% no se cumplirán.

Pero -¿qué os digo siempre?- esto no es un «adiós». Esto es un ensayo.

En septiembre todo volverá a empezar. Las clases, los trabajos en grupo, las prácticas... Vendrán los exámenes, las unidades didácticas, los juegos... Pero volverá junio y, entonces, sí que diremos «adiós».

Así que somos afortunadas.
Podemos decir: «Nos queda sólo un año juntas».
O podemos decir: «Aún nos queda un año juntas».

La vida es un interminable ensayo de despedidas y aún así, jamás nos acostumbrados.
Nos duele decir «adiós», despedirnos...
Significa tantas cosas y todas tan tristes.

Por eso, hoy, quiero cambiar la perspectiva.
A ver, todos a ponerse las gafas mágicas. Vamos a ver el mundo de otro color. Vamos a ver lo bueno, lo mejor de este año.

Cuando empecé no sabía con qué me iba a encontrar. Seamos sinceros, estaba acojonada. Sólo tenía clara una cosa: Venía a estudiar. No a hacer amigos.

Me equivoqué.

Somos muy distintos, cada uno de su padre y de su madre. Somos tres chicos y todo lo demás mujeres. Vamos, perfeccionistas, con carácter, estrictas con nosotras mismas y con los demás. Hemos pasado carros, carretas y carretillas. Nos hemos gritado, nos hemos estresado, hemos llorado, hemos pasado por malos momentos...
Sí. Todo eso está muy bien.
Yo me quedo con las risas. Con esas comilonas celebradas con cualquier excusa. Me quedo con los momentos lacrimógenos, con los «buenos días», con los ataques de risa, me quedo con la obsesión por los 10 (como me he reído), me quedo con la capacidad de sorprender de algunas y con la lógica aplastante de otras. Me quedo con los besos y los abrazos y esas fotos chorras hechas porque sí.
Me quedo con esas ganas de seguir.
Con esas melodías atemporales que nos acompañan cada vez que una frase lo facilita... y con las canciones de los dibujos («Pequeño planeta vuelve a sonreír...»)

Los momentos de estrés han sacado lo malo... los momentos de risas han sacado lo mejor de cada una.

Dentro de un año será peor. Dentro de un año no será un ensayo. Así que aprovechemos cada momento que vivamos de ahora en adelante y disfrutémoslo. Que todos esos recuerdos felices, que hemos construido este año, sean los que nos den la fuerza para desechar los malos ratos.
Recordemos que el buen rollo se contagia, igual que las sonrisas. Que todo tiene su lado bonito, lleno de luz.
Un mal día no significa un mal curso (es aplicable a la vida)

Hace un año venía dispuesta a estudiar y a olvidarme de hacer amigos. Pronto rompí mis propios esquemas. He encontrado amigos. Buenos amigos.

Mientras llegue el estreno, voy a seguir disfrutando de vosotros. Dándoos lo mejor de mí y pidiendo disculpas por cuando saque lo peor. Seguiré contando cuentos y haciendo el payaso, quejándome de los talleres de plástica y perdida en las nubes.

Gracias por este año. Gracias por cruzaros en mi camino, por formar parte de mi vida. Por ser compañeros, cómplices, consejeros y amigos. Por dibujar, cada mañana, una sonrisa diferente.

En especial, os doy las gracias a los que habéis hecho que me sienta especial. Los que me habéis arrebatado una sonrisa en los momentos bajos, a los que -sin decírmelo- sé que me queréis xD

¡Hasta septiembre!

PS. Como esto lo leerá Rosa... No, no me olvido de los profesores. Cuando leáis esto, es lo mismo para vosotros :)

28 ene 2012

PRÍSTINA LUNA

Subíos al DeLorean porque vamos a hacer un pequeño viaje en el tiempo, ¿os animáis?

Érase una vez una niña pequeña. Una niña común y corriente (nunca uséis estos adjetivos para describir a alguien, por cierto) La época de la que os hablo, era su época de los «por qué...». Es una fase que todos los niños del mundo pasan.
¿Por qué brillan las estrellas? ¿Por qué papá es más alto que yo? ¿Por qué el cielo es azul?
-Mamá, ¿qué es eso?
-La Luna.
-¿Por qué brilla?
-Porque está en el cielo y le da la luz del sol.
-¿Por qué es redonda?
Madre en apuros.
-¡¡Porque sí!!
-Mamá...
-¿Quéeeee?
-¡¡Yo la quiero!!

Pasaron unos pocos años más, y la niña se puso muy, muy, muy malita. Una noche que no podía dormir, abrió la ventana y miró al cielo. Era el cielo más bonito que había visto jamás (hasta la fecha) Hacía mucho frío, pero a ella no le importó. Tampoco le importó el tiempo que se pasó mirando estrellas... ya sabía qué quería ser de mayor. Lo que no sabía era el nombre.
A la mañana siguiente, cuando llegó su tío, le preguntó, saltando en la cama: «Tío, tío, tío... ¿Cómo se llama quién estudia las estrellas y la luna?». Su tío le dijo: «Astrónomo». «Pues eso quiero ser yo», dijo la pequeña.

Cuando apenas tenía 11 años, una mañana de sábado hacía zapping y echaban unos dibujos que empezaban con 3 campanadas. La pequeña pensó: «¿Otros dibujos de robots?». Y cambió.
Pero como no hacían nada (ahora piensa que hacen menos), volvió al canal y ¡oh, sorpresa! No eran robots.
Era SAILOR MOON.

Título: Sailor Moon (brevemente... tiene un nombre bastante largo)
Autora: Naoko Takeuchi
Producción Anime: TOEI Animation
Género: Manga
Tipología: Shojo - Magical Girls
Publicación: 1992 -1997
Vol.: 18 tomos
Capítulos: 200

No os voy a hacer una radiografía de Sailor Moon. Para eso os recomiendo el libro de Andrés Argal Sotés: La Biblia de Sailor Moon. También os recomiendo el primer libro que salió: Las chicas son guerreras. Aunque con toda seguridad, os digo que estará descatalogado.

Pero lo que de verdad os recomendaré, y más este año (se cumplen 20 años de Sailor Moon), será la reedición del manga de Sailor Moon; que todo fan espera con ansia.

Pero refresquemos la memoria...
Usagi (a.k.a Bunny) es una niña de 14 años, llorona, glotona, mal estudiante, soñadora empedernida y adicta a dormir (y al manga, como no) Usagi llega tarde a clase todos los días. Una mañana, de camino al instituto, ve como unos niños están torturando a un gato y ella lo salva. El gato, en realidad es una y tiene un creciente de luna en la frente.
Cuando Usagi está pensando lo curiosa qué es la gata, oye las campanadas que le anuncian que ya ha hecho tarde y sale corriendo.

Usagi pasa un día de perros. Es castigada, suspende el último examen (como todos los anteriores) y por si fuera poco, se tropieza con un chico bastante desagradable. Al llegar a casa: bronca.

Cuando por fin cree que todo ha terminado, la gata de la luna aparece en su habitación y le dice que es Guerrero Luna... ¡¡Un gato que habla!!

Y así, empieza la aventura de Usagi.

El camino del héroe


Usagi es una heroína en toda regla. Cumple con todas las fases que recorre el héroe en su camino. Rechaza la aventura, encuentra a amigos que le ayudan, maestros, enemigos... No se dejan ni un paso.
Cuando Usagi se transforma en Sailor Moon saca a relucir su verdadero «yo». Una joven capaz de luchar hasta el final por proteger, no sólo a los que ama... sino a toda la humanidad.

Fenómeno de masas
Hay un grupo en Facebook que dice algo así como «Disney es culpable de mis altas expectativas con los hombres».
Bien. Parte de la culpa que yo sea como soy, la tiene Naoko Takeuchi.
Juntó en un mismo universo todo lo que me apasionaba cuando era más influenciable: astronomía, mito de Selene y Endimión, unas chicas que no encajaban en el mundo en el que vivían... mi ideal de amistad (lo que me ha supuesto muchos chascos) y un amor capaz de vencer el tiempo, la distancia y la muerte.
¿Qué más queréis?


En nombre de Luna...
No os la voy a recomendar porque creo que esta es la primera vez que hablo de manga aquí. Sí, es la primera vez jejeje Bueno, para los despistados: Me encanta el manga.
Cierto es que lo tengo un poco relegado; pero durante mucho tiempo me perdí en mil mundos maravillosos gracias a este género japonés. Prueba de ello son mis tres años en una revista de manga y anime (y cuando llegué yo, literatura fantástica. Que antes sólo era Harry Potter)

Para los queráis saber un poco más de shojo, aquí os dejo un botón:

Y mi único artículo de SM. Un especial Shojo que hicimos. Lógicamente no iba a permitir que nadie me lo quitara xD

Lo mejor: Que la vuelven a reeditar (y según me dijeron con los nombres originales de personajes y ataques) La atemporalidad de la historia y, por supuesto, Usagi ;)
Lo peor: El maltrato en la traducción de Glénat y que ha día de hoy todavía no hayan salido los DVD's de la serie.
Momentazo: Manga: Cuando Mamoru se lleva a Usagi a su casa por primera vez y la detiene en la puerta, antes de que se vaya. ¡Me encantó!
Anime: Cuando Usagi protege a Chibi-Usa en el solar en obras.
Frase: «Serás la más hermosa de las estrellas brillando en el firmamento de la eternidad» - Mamoru.

Imágenes: Sailor Moon de Naoko Takeuchi - Scans de Minami (escritas por servidora)

3 dic 2011

¿POR QUÉ HAY CHIC@S QUE NO LEEN?

Gracia es una joven preciosa. Es inteligente, guapa, simpática y tiene una sonrisa muy graciosa. Una sonrisa que ilumina los lugares en los que está. Es fácil, entonces, que cuando no lo hace, me preocupe.
Es una buena compañera, dinámica, valiente, una enamorada de la vida. Se le nota y lo contagia. Cada vez que dice «Buenos días» y sonríe... el día va genial.

Pero, echemos la vista atrás. Bueno, la echo yo.

Los primeros días de clase hicimos muchos juegos. Algunos para conocernos mejor, otros para fomentar el espíritu de equipo, unos poquitos para ser optimistas... De todas las dinámicas, hubo una que me sorprendió bastante.
El profesor nos daba dos opciones a elegir una y nosotros debíamos posicionarnos. No valía «estar» en las dos.
Cuando ya llevábamos un buen rato jugando, ya sabíamos quiénes preferían la playa a la montaña, quiénes les encantaba el cine... Y entonces, llegó la pregunta: Leer un libro o nomeacuerdodelaotraopción.

Me posicioné enseguida. En mi lado eramos cinco. En el otro, el resto de la clase. Gracia, entre ellos.

Gracia cree que no le gusta leer.
Y digo «cree» porque estoy segura de que lleva una lectora apasionada en su interior. Si no, preguntadle qué está leyendo ahora y si le gusta.

Tras pasar muchos días hablando de libros, intercambiando opiniones y rebatiendo; se llega a la terrible conclusión de que hay gente que no lee porque le han obligado a introducirse en historias que detestan. No es lo mismo leer El Quijote con 13 años, que hacerlo cuando uno desea. No es lo mismo leer San Manuel Bueno Mártir con 15, que hacerlo con 25 (aunque, personalmente, a mi me encantara a mis quince).

«No habéis encontrado el género que os gusta». Fue mi sentencia. Clara, directa.
«Tráeme uno para probar». Fue la sugerencia de Gracia. Y lo hice. Y ahora lo está devorando... se lo está pasando genial.

Entonces, otro compañero dijo en voz alta, algo que yo no me había planteado: «¿Qué vas a hacer? ¿Una campaña para que todos terminen leyendo?».
Pues no es mala idea.

La excusa que te pone la persona que no-lee es siempre la misma: «No tengo tiempo». Pero tiene tiempo para ir al gimnasio, para ver la tele, para jugar a la Wii o, incluso, para estar echado en el sofá sin hacer NADA. Pero les faltan 5, 10 o 15 minutos para leer UN capítulo antes de ir a dormir.
Ese es uno de mis objetivos para el 2012. Que mis compis lean, por lo menos, un capítulo antes de irse a dormir. Eso sí, sin obligaciones y siempre sabiendo que lo que van a leer les va a gustar.
Porque, leyendo, no sólo cometemos menos faltas de ortografía, ni viajamos a lugares maravillosos, conocemos gente estupenda y fantástica...etc. También cuidamos nuestra salud.

Sabíais que...
- Cuando leemos entrenamos el cerebro. Hacemos que se mantenga activo y, de ese modo, podemos disminuir el riesgo de padecer Alzheimer.
- Por su puesto que esa actividad incrementa la capacidad de concentrarse.
- También la lectura relaja. Desconectamos de los problemas.
- Nos facilita el descanso y, de hecho, se descansa mejor.
- Y, como le dije a Débora el viernes: Leer más, te ayuda a la hora de redactar. ¿Qué tiene que ver eso con la salud? A la hora de presentar un trabajo, mucho. Si redactas bien, la nota es mejor y por tanto, tu estrés disminuye considerablemente.

Así que leed. Leed porque os gusta, porque os encanta. Porque sois cazadores de palabras, porque desde el momento en que juntasteis la M con A y dijisteis MA, ya no habéis podido parar. Por vuestra salud, por vuestros hijos, por la cultura o, sencillamente, leed para soñar. Para escapar del mundanal ruido.

Chicos, chicas aquí os dejo las ventajas y desventajas de:
Salir con una chica que lee.

Y...
Nadie dijo que fuera fácil.

Y si tengo suerte y algún profe se pasa por aquí: «Por una vez (un trimestre, aunque sea (aunque claro, no sé cómo va ahora el tema «lectura»)), dejad que ellos elijan. Que sí, que es más faena para vosotros. Pero merece la pena. Merece que los alumnos elijan por si solos. Ellos se lo merecen. Para que lean, para que descubran, para que se apasionen y vean el mundo con otros colores. Para que la lectura no sea una cadena, sino las alas que les den libertad

¡Feliz lectura, cazadores!

27 oct 2011

CONVERSACIONES DE BUS

El otro día (espacio-tiempo indeterminado), al subirme al bus, me fijé en los asientos de al lado. Iban una madre y sus gemelos: Antonio e Iván.
La verdad es que no sé cómo empezó la conversación; sólo sé que, de pronto, Antonio le dijo a su madre:
-¡Pero entonces, saldrán los gatos salvajes!
-No.-le tranquilizó su madre- ¿Ves que se va a haciendo de día?.
Aún era de noche.
-Los gatos salvajes no salen de día.-mintió la madre.-Además, le tienen miedo a las personas.
-¿Por qué? ¿Son malas?.
Aquí intervino Iván.
-¡Pues no! ¿Quiénes son los malos: los humanos o los gatos salvajes?... ¡Los gatos!.
Esa afirmación tan rotunda, hizo que la gente que espiaba nos echáramos a reír.
-¡Pues noooo!- esa manía que tienen los hermanos de llevarse la contraria.- Yo quiero un gato salvaje.
-Y yo un león.
-¿Un león?-la madre empieza a querer intervenir.
-Síiii. Un león grande y con mucho pelo.
-El gato salvaje puede con el león- Antonio, definitivamente, era fan de los gatos.
Si había alguna duda de que los gatos eran más fuerte que los leones, por si acaso, Iván rectificó.
-Mamá, quiero un dinosaurio.
Allí ya el descojone fue general.
Los niños empezaron a echarse improperios y la madre a intentar (y recalco, intentar) conciliarlos. Cuando parecía que los hermanitos se habían calmado, Ivan dijo de pronto:
-Yo quiero un bebé dinosaurio.
¡¡Me lo hubiera comido!! ¡Qué cosa más mona!
-Los dinosaurios no existen.- ya tenía que venir la madre-adulta y chafar la ilusión.
Me entraron ganas de decirle a Iván que sí que existían, pero mi parada era la próxima y no me dio tiempo.

Lo que sí que me dio tiempo fue a recordar un pasaje similar en mi vida.
Hace unos años, cuando mi prima Julia todavía no había entrado en fase crítica-adolescente, creía firmemente en las hadas. Era tal su creencia, que ella no le dejaba los dientes al ratoncito Peréz. Se las dejaba a una hada.
Al parecer, una tarde, su tío le dijo que no existían y, como toda niña inteligente que se precie, fue a buscar a algún adulto cuerdo que le confirmara que su tío no tenía ni idea del tema.
El adulto fue su madre. Mi tía siempre ha sido muy lista. Respuesta:
-Cuando veas a tu prima (osea, yo) pregúntale a ella.
Huelga decir, tardó cinco minutos en llamarme.
-¿Existen las hadas?
-¿Qué?-cuando yo era pequeña se saludaba y esas cosas...
-Que si existen las hadas... es que...
-¡Eh! Julia, ¿tú crees en las hadas?.
-Sí- rotundo, sin derecho a replica.
-Entonces existen.- verdad categórica.

Tanto le costaba a la madre de Iván y Antonio mantener la ilusión por un día más.

Dulces sueños!

19 oct 2011

CON MUCHA EDUCACIÓN

[La semana pasada, Begoña Oro escribía a Rubalcaba. Yo no sé a quién escribo. Quizá a él. Quizá al otro. Quizá a mi yo futuro. Quizá a mis hijos (esos que todavía no tengo)... Quizá te escribo a ti. Quizá a la humanidad]

La educación es el pilar de toda sociedad.
La ignorancia es un castigo, un yugo, una herramienta de aquellos que pretenden usarnos. Ya lo decían los romanos: «Al pueblo, pan y circo». Lo malo es que corremos el riesgo de quedarnos sin pan, sin casa y sin fútbol. Todo esto puede provocar miles de ataques de ansiedad, pero, ¡oh, sorpresa! Corremos el riesgo de quedarnos sin sanidad. En pocas palabras, de quedarnos sin Estado de Bienestar (si es que alguna vez lo hemos tenido).
La teoría la sabemos. Pero la educación sigue siendo la última de la cola. Cortan, vuelven a cortar, pegan y del collage que salga crearán el futuro.
Recortan salarios, aumentan horarios, aumentan el número de alumnos por clase (lo que hace bajar la calidad), no se contratan profesores, aumentan los barracones, no se construyen colegios. Hay niños de primaria (y secundaria, bachiller...) en barracones que NO cumplen el espacio que por ley debería de tener un aula, sin calefacción, sin insonorización... Lo sé, lo viví. Al final del instituto, pero lo viví.
Adiós becas, hola recortes. Y cada comunidad tiene los propios.
Sólo se les olvida un pequeño detalle a nuestros políticos. La educación no es un gasto. La educación es una inversión.
Y que hoy debemos de formar a los futuros médicos, abogados, profesores, cocineros, técnicos informáticos, a los técnicos en fontanería, a los nutricionistas, a los peluqueros... Porque si no, mañana, pagaremos las consecuencias.

Desde que tengo uso de comprensión en el tema de educación (aún soy muy ignorante) nos han cambiado el sistema, los horarios, los títulos... Luego, se nos ha dicho de todo: ignorantes, irrespetuosos,vagos... Ahora los llaman «ninis». Que haberlos, los habrá. Igual que en mi quinta hay vagos. Pero no metamos a todos en el mismo saco, por favor.
Así sólo puedo llegar una conclusión. Primero los han hecho ninis y ahora les critican por ello.
A los de mi generación se nos castiga (algunos ya han optado por largarse y yo, por desgracia, cada día estoy más segura de hacer las maletas)
El barco se hunde y nadie sabrá nadar porque a nadie le habrán enseñado.

Llegados a este punto, os quiero contar que hay tres tipos de educación: la formal, la no formal y la informal.
La Educación formal es aquella reglada, planificada e intencional, ya sea obligatoria o no. Se divide por etapas y al finalizar cada una, nos dan un bonito papel (título) que a día de hoy sirve para pocas cosas... pero que tenerlo es importante (es esfuerzo, es dedicación y perseverancia. Es respeto. Es la baza perfecta para luchar por un futuro más digno y mejor). La educación formal abarca desde la educación infantil hasta la universidad.

La Educación no formal pretende completar a la formal y potenciar la creatividad, así como otros valores: respeto a la naturaleza, por ejemplo. La educación no formal es más flexible, ocupa nuestro tiempo libre y, quién sabe, si de una actividad extraescolar puede nacer la verdadera vocación.

Por último, y quizá por eso he tenido cuidado es no expresarme de manera soez, está la educación informal. La educación informal es espontánea. Está en los medios de comunicación, en la vecina del quinto, en la familia, en los amigos, en las vivencias.
Así que no estaría mal que la próxima vez que decidas gritar, pienses que hay una esponja (de la edad que sea) que estará absorbiendo todo lo que ve/oye.

Todo somos educadores en ese aspecto. No lo olvidemos. Quizá ellos (los políticos) lo hayan hecho, pero no miremos hacia otro lado. No perdamos lo que nos hace libres, lo que nos hace únicos.

Peleemos por nuestros derechos... pero con mucha educación.

21 sept 2011

CAPTURANDO RECUERDOS

Hoy es el día mundial del Alzheimer.
Por eso hoy, quiero compartir un recuerdo con todo el mundo. Hay un banco. Podéis compartir vuestros recuerdos o apadrinarlos. Es por una buena causa.

La verdad es que tengo muchos y es muy difícil elegir uno pero... allá va.

Hace unos años, cuando me pasaba horas y horas mirando al cielo, observando estrellas; llegó la época de las oriónidas. Las oriónidas son las estrellas fugaces que caen en octubre. Se llaman así porque van en dirección a la constelación de Orión.
Me puse el despertador a las dos de la mañana, me puse el batín y subí a la terraza. Cuando llevaba allí unos cinco minutos, escuché la puerta y la luz se encendió y se apagó. Apareció mi abuela y se puso a mi lado:
-¿Dónde tengo que mirar?
Le señalé con el dedo y ella lo siguió con la mirada.
-Ahí, abuelita.
Diez minutos después, la que apareció fue mi madre.
Allí estábamos las tres, heladas de frío, mirando estrellas fugaces.

Huelga decir, la que más estrellas vio fue mi abuela jejeje.

Atesorad recuerdos. Que el día de mañana, cuando estemos llenos de arrugas (por las risas que nos hemos echado con la gente que amamos), cuando ya no haga falta teñirnos el pelo, cuando la sordera nos haga hablar a gritos... miremos hacia atrás y tengamos la certeza de que ha valido la pena.
Por todas esas personas que olvidan cada día un poquito de ellos. Por todas esas personas que están ahí, recordándoles cuánto les aman.

27 jul 2011

LA AGOGÉ Y LOS ABUELOS


No me digáis que cuando veíais Heidi no os entraban ganas de comer queso

Ayer fue el día de los abuelos. Esto de «El día de...» empezó siendo una reivindicación y ha terminado siendo la excusa perfecta de los grandes almacenes. Eso sí, no me digáis que no se merecen el día. El día no, el año entero. Los abuelos son, después de los peques, lo mejor del mundo. Los míos, por lo menos.

El caso es que, con eso de que voy a estudiar E. Infantil, me ha dado por absorber TODO lo que tenga que ver con el temario. Dentro de ese temario entra Didáctica de la Educación Infantil. A grandes rasgos: diferencias de la E. Infantil en los países, métodos, evaluaciones... etc.
Al llegar al caso español me encuentro con una frase, como menos, curiosa: «Esta carencia (falta de escuelas infantiles) se subsana con otra característica del modelo, y que es extensiva a todos los países del sur de Europa, que es la solidaridad intergeneracional (qué bonito les ha quedado esto) y de la familia extensa, que se traduce en el apoyo que prestan en este sentido abuelas, abuelos y otros familiares en los cuidados y atenciones a los pequeños».

Entonces me vino a la mente la figura del «paidagogós». Palabra griega muy bonita que significa conducción de niño (No, con la agogé no me refería a la educación espartana) ¿Y quién era el paidagogós? Pues el pobre esclavo que se encargaba de llevar y traer al niño de la escuela. Con los años derivó a la Pedagogía y sus profesionales.

Hoy en día, sin llegar a ser esclavos, los que se encargan de la agogé de los niños son ellos, los abuelos. Que sí, que está muy bien y a ellos les encanta. Pero no hay que sobrecargar a los pobres con más trabajo. En su día educaron a sus hijos y ahora, encima, a los nietos.
¿Por qué los abuelos? Por la confianza que da dejarlo con la familia, porque la guardería que habías elegido no tiene plaza, porque la madre española NO tiene una BAJA MATERNAL como CORRESPONDE. Por poner algunos ejemplos.

Sí, la entrada de hoy es una excusa para reivindicar que las madres españolas tienen una baja maternal que es una MIERDA (que hasta en Rusia tienen un año y medio. ¡Un año y medio! ¡En Rusia!... Lo que se aprende viendo Españoles por el mundo)

En fin, que con un día de retraso... ¡Feliz día abuelos del mundo! A los que estáis y a los que ya os fuisteis. A los que todavía, y con 84 años, vais a por la nieta pequeña al cole y le dais a la nieta grande dinero por su cumpleaños.

A ti, que durante tantas tardes me enseñaste a cocinar, a pintar sin salirme de la raya; que me cantabas en la mecedora y rezabas conmigo el ángel de la guarda. A ti que me enseñaste a ser mejor cada día, que siempre tenías una sonrisa para regalarme, que no me olvidaste ni en los peores momentos de tu final; A ti y tus manos encalladas que me guiaron, por amarme tantísimo, por mirar estrellas conmigo, por ayudar a mamá cuando ella se esforzaba en sacarme adelante; por dormir conmigo las noches de tormenta y decirme aquello de: «Eso es San Pedro que cambia los muebles de sitio»... Dios, abuelita, qué ideas tenías jejeje A ti, que sigues viva en mi corazón.

Feliz día

Imagen: Heidi, ¿quién no ha crecido con estos dibujos? A mí me tenían tan enganchada que mi tío, aún hoy, me llama Heidi.

8 jun 2011

YO LEO, TÚ LEES, ÉL (ELLA) LEE

Ayer me pasé todo el día peleándome con mi ordenador. Os voy a contar una historia...

Resulta que Windows y yo no nos terminamos de llevar muy bien. Él se empeña en abrir compuertas para que me entren virus y yo, a su vez, me empeño en gritarle todo el rico vocabulario malsonante de nuestra querida lengua. Así pues, no es de extrañar, que rompiéramos nuestra relación hace unos... ¿3 años?

Sí, hace tres años vino J y dijo: ¡Hasta aquí! Trajo su CD de Ubuntu, lo instaló y adiós a los virus, adiós a las horas de reinicio, adiós al cuelgue -sin guardar-... Adiós a los dolores de cabeza.

Pero no todo iba a ser baldosas amarillas, no. Ubuntu se diferencia en todo eso con Windows y, en programas, atajo de letras... Vamos, que el Ctrl + Alt + Supr NO existe. O si existe yo aún no he localizado el modo-ubuntu.

Así que el otro día, mientras me empapaba de la sabiduría de otros. Podéis leer AQUÍ. Automáticamente pensé: «Sí, claro, en Windows... ¿Y en Ubuntu?»

Yo misma me he respondido hoy a las 8 de la mañana. Ya sé como hacer el guión largo y las comillas angulares. Ahora ya, que tiemble el mundo whahahaha. Es broma.

Claro, estaréis pensando: «Si nos iba a hablar de teclados, sistemas operativos y su... ¿Por qué el título?»
Ay, impacientes. Que no todo es buscar en la red, que también leo el periódico. Yo y tú, y seguro que él también.
¿Habéis leído lo que dicen AQUÍ? Que se publican demasiados libros. 52 al día. Se dice pronto. ¿Cuánto es eso al mes? 52 x 30 = 1560 libros al mes. Al año unos 18980, más o menos.
A todo esto, hablamos, también, de la autoedición.

¿A que da miedito? Sobretodo al escritor novato, al que todavía no ha visto su sueño hecho realidad. Miedito no... A-C-O-J-O-N-A.
¿Cómo voy a destacar entre tanto libro? ¿Qué hago? ¿Lo autoedito? ¿Me voy a una editorial? ¿Contrato a un agente?...

Reinventarse o morir. O peor, no publicar.

Pero, mientras leía este artículo me ha venido a la mente un mercado similar pero con otros tintes: El Manga.
Para los que no tengan ni idea de lo que hablo, un manga es un comic japonés -a grandes rasgos-. Y para muestra un botón:

Akagami no Shirayukihime

No hacen falta muchas palabras, eh? Es más, no hace falta que sepas japonés.

Pero bueno, a lo que íbamos. ¿Cuánto manga se publica en Japón?

Os diré que los mangas no se publican como aquí los libros. Se publican, una cantidad relativa de páginas o capítulos, por semana, quincena, mes o cada dos meses. Es decir, no estamos hablando del manga tal y como nos llega aquí. Con su bonito formato de librito. Sino de fascículos. ¿No os recuerda a nada? :)

A grandes rasgos, porque los datos que tengo yo son del 2008, estamos hablando de 266 revistas que publican, exclusivamente, manga. Sí, los periódicos también publican páginas -y salen todos los días-. No todas son semanales y ya os lo he dicho arriba. Pero puede coincidir que cada una salga un día distinto. Pero de media están en las 50 revistas semanales.
Si cada una de esas revistas tienen entre 200 y 1500 páginas, unos 20 mangas distintos, a un precio asequible (no llega a los 3 €)
En Japón se publican al mes más de 100000 páginas. En 2008.

Eso sí que da miedito jejeje

Tanto libro, tantas ganas de leer y tanta vida por disfrutar.


*Imágenes: La primera de Google Images. La segunda es de Akagami no Shirayukihime

19 may 2011

50 ENTRADAS


Para celebrar el post número 50, hago un test literario que va rondando por los blogs que tratan sobre libros.

El último libro que he leído: Pomelo y Limón de Begoña Oro

Un libro que cambió mi forma de pensar: Fahrenheit 451 de Ray Bradbury y Pregúntale a Alicia. Ambos me cambiaron en cosas totalmente distintas.

El último libro que me hizo llorar: Uff, esa es difícil. ¿Llorar de pena o de risa? De pena lloré con Harry Potter y la Orden del Fénix. De risa con Que poca prisa se da el amor de Martín Casariego

El último libro que me hizo reír: Las sonrisas perdidas de Begoña Oro

Un libro prestado que no me han devuelto: Uff, unos cuantos. Pero ahora mismo echo de menos Shirley que lo tiene Cris.

Un libro prestado que no he devuelto... todavía: Donde termina el arco iris Cecelia Ahern y La letra escarlata de Nathaniel Hawthorne.

Un libro que volvería a leer: Buff, me los releeo todos. Pero los que han batido records: Mujercitas de Louisa May Alcott, Jane Eyre de Charlotte Brontë, Orgullo y Prejuicio de Jane Austen, Caja de secretos de Carmen Vázquez Vigo... muchos.

Un libro para regalar a ciegas: La ladrona de libros de Markus Zusak

Un libro que me sorprendió para bien: El cuento número 13 de Diane Setterfield

Un libro que robé: Ninguno.

Un libro que encontré perdido: No he tenido ese privilegio... todavía

El autor del que tengo más libros: De Emily Brontë. Tengo el único que escribió jejejeje

Un libro valioso: Todos. Bueno, todos no. Memorias de una vaca, no. Lo siento muchísimo por Bernardo Atxaga

Un libro que llevo tiempo queriendo leer: Shirley, El nombre del viento...

Un libro que prohibiría: Ya nos prohíben bastantes cosas.

El próximo libro que voy a leer: El Manuscrito de fuego de Rafa del Río.

¿Y vosotros? ¿Hacéis el test?

19 abr 2011

Juego de Tronos



No. No os voy a hacer la crítica de Juego de Tronos [Canción de Hielo y Fuego] Más que nada porque hacer la crítica, es haber terminado el libro y mi amiga Cris se puede poner eufórica y luego llevarse el chasco.
Os voy a contar la relación que tenemos este libro y yo.

La primera vez que escuché hablar de esta saga fue hace unos cinco años, más o menos. Pero no sonó con fuerza. Sonó como un leve comentario, en voz baja, durante una entrevista. Así que el nombre se fue tal cual llegó. Brevemente y sin hacer ruido.

Y el año pasado volvió a mi vida. Volvió en tono de mofa, eso sí. Lo que me hizo tacharlo de esa laaaaaarga lista de libros que debo leer -¿No os da la sensación de que no vais a poder leer todo lo que queréis en vuestra vida?-.

Entonces lo leyó JM. Después cayó en las manos de Cris. Finalmente en las de J.
Y ahí estábamos los cuatro. Ellos emocionadísimos. Como niños con zapatos nuevos. Hablando de las intrigas en la corte, de lo cruel que era ese y lo rastrera que era la otra. Analizando cada párrafo de la novela y discutiendo entre ellos.
Y ahí estaba yo, medio dormida, perdida (o no tanto como os imagináis) por ese mundo de Poniente.

De los tres. Sólo dos me decían -una y mil veces- ¡¡Lee!! Te va a encantar.
Yo me hacía la despistada, que sí, que sí y otra semana más. Vuelta a lo mismo. Mientras, claro está, haciéndome unos spoilers... PEDAZO SPOILERS. Si es que no me sorprende nada de lo que pasa.
Eso sí, voy a admitir algo. Sé quién muere y cómo... pero me encanta cómo están definidos los personajes con sus actos y sus pensamientos. Tanto, que los odio a todos.

En fin, esta noche veremos el primer episodio de la serie. Yo seguiré leyendo -más que nada, porque luego debo empezar Pomelo y Limón de Begoña Oro y de ese sí que no conozco SPOILERS.