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15 may 2014

Entre Stoker y las Brontë

Cazadores,

Como todos sabéis a estas alturas (y si no lo sabéis, no vais a tardar mucho) soy bronteniana. O lo que es lo mismo, una lectora enamorada de las hermanas Brontë (más en concreto de Jane Eyre)
Tenía 17 años cuando, entre los libros que mis tíos habían dejado al marcharse de casa de mis abuelos, encontré un ejemplar de Jane Eyre. Recuerdo sus tapas verdes y como Jane era Juana, Blanche era Blanca y Edward Rochester era Eduardo. Me chirriaba un poco, pero me enamoré de igual forma.

Por aquel entonces yo no lo sabía, pero mi prima Lales era una adicta a las Brontë y más en concreto a Emily Brontë (Cumbres Borrascosas)
Años más tarde, cuando supimos que teníamos ese vínculo, lo fomentamos. Veíamos las adaptaciones, hablábamos de las novelas, de las hermanas, de su vida en Haworth y, un día, nos prometimos que iríamos a los páramos.

Pues bien, ese día llegó y esto es lo que nos ha pasado en ese viaje.

Mi camino empezó mucho antes, cuando me subí al tren que me llevaba a Madrid (mi prima vive allí) Cargada con ropa de invierno y con nervios de más. Pasamos el día de relax, paseando, viendo la tele y, finalmente, viendo la película de Dracula de Bram Stoker (Francis Ford Coppola) Si no la habéis visto, estáis tardando.
A la mañana siguiente, salíamos hacia Manchester, de allí a York y de allí a Towton (famoso pueblo por ser el lugar de una de las batallas de la Guerra las Dos Rosas)

Inglaterra es verde. Verde y, a veces, amarilla. Pero siempre reina el verde. Allí donde mires, verás campos, bosques... y el verde reina.
Y los pueblos son pequeños, con casas de cuento y sí, soy una romantic anglophile.


Visitamos York. Lugar donde nació Guy Fawkes y donde la gente pasea sin prisas, toca música en la calle y encuentras una súper catedral.
Fue un día chulo. De risas, de abrazos de sobrinos guapísimos y de fotos en familia.
Cenamos pronto (es lo que tiene estar en UK) y nos fuimos pronto a dormir. Mi primo nos  había dado una sorpresa: a la mañana siguiente iríamos a Whitby.

¿Y por qué Whitby nos gusta tanto? Este viaje ha sido muy bookish. Bram Stoker veraneaba en Whitby. Y fue escenario de inspiración para su novela Dracula.
Tanto Lales como yo, somos muy fans de la novela y de la película de Coppola. Imaginaos cómo nos sentíamos.

En Whitby probé mi primer fish and chips y pasamos un poco de frío. Paseando llegamos hasta el faro. El día era gris, pero los niños jugaban, algunos se sentaban en los bancos, sonriendo, viendo el tiempo pasar; mi prima y yo hacíamos fotos y yo recordaba el soneto de Shakespeare...

«... no es amor el amor que cambia cuando una alteración encuentra, 
O que se adapta con el distanciamiento a distanciarse. 
¡Oh, no!, es un faro imperturbable que contempla las tempestades y no se estremece...»

Después de comer, subimos los 199 escalones (mentira, subimos por un atajo) que nos llevaban a la abadía en ruinas.

El verde la Tierra se abre camino en su nave central, no hay rosetones ni vidrieras, no hay un techo que la proteja de la lluvia... pero es tan hermosa. Es grande y aunque esté hecha pedazos, el pensamiento que me vino a la mente, mientras hacía una foto, fue: «Debe ser más bonita cuando las estrellas la cubren».
Cuántas historias, secretos, cuántos amantes se jurarían amor, escondidos tras alguna de sus columnas...
Incluso el Sol hizo un esfuerzo por salir de entre las nubes.

Tras la visita (y reportaje fotográfico) sí que bajamos los 199 escalones y nos mezclamos con los que, como nosotros, habían decidido pasar el día en aquel lugar. Después, hacia a casa porque el día siguiente venía con cargado de sueños.

*  *  *

El lunes amanecimos temprano, terminamos de hacer la maleta, desayunamos y nos pusimos rumbo a Haworth.
Durante el viaje permanecí en silencio (salvo algún breve comentario) Miraba el verde que nos estaba acompañando durante todo el viaje y en vez de pensar que iba a hacer realidad mi sueño, ¿sabéis qué me pasó? Que mi cabeza terminó la novela. Encontró ese nudo que buscaba y, por fin, el final. Sonreí, mi reflejo en la ventana me devolvió la sonrisa y en ese momento, Lales dijo: «¡Haworth!». Estábamos llegando.

Aparcamos y llegamos a nuestra guest house durante los dos próximos días. Nicholas fue muy educado y amable; me hizo sonreír su intento de conocer nuestra vida. 
Nos acompañó a nuestra habitación, nos dijo el horario de desayunos, dejamos las maletas y nos fuimos directos a Brontë Parsonage Museum o, lo que es lo mismo, la casa de las Brontë. 
Aunque no lo creáis, cazadores, estaba muy tranquila. Sí, estaba haciendo realidad un sueño, pero estaba serena. Feliz, pero serena.

El jardín de la entrada es grande, lleno de flores y cuidado con esmero. Lo cruzamos en apenas unos pasos y ahí estaba: la puerta abierta.


Entramos, enseñamos las entradas y empezó el recorrido.
Estancia por estancia, reinaba el silencio. Los visitantes hablábamos en voz baja, como quien teme despertar a un bebé que duerme... o como quien no quiere romper la magia.
El despacho del Sr. Brontë, donde escribía sus sermones, donde Emily tocaba el piano. El comedor: está la mecedora de Anne, el sofá donde murió Emily, un retrato idealizado de Charlotte.
La pequeña cocina donde Emily hacía el pan mientras estudiaba alemán. El despacho del Sr. Nicholls (esposo de Charlotte)...
Después nos dirigimos a las escaleras y aroma a flores frescas nos dio la bienvenida. Descansaban en la ventana que daba al jardín interior, está el reloj al que el señor Brontë daba cuerda y una réplica del cuadro que Branwell hizo de sus hermanas y él mismo.
Una vez llegamos a la planta superior, lo primero que encontramos es la habitación de los criados y justo al lado, la de Charlotte.
La habitación de Charlotte es la más grande de la casa. Están expuestos algunos de sus objetos y de sus hermanas, un vestido, unos zapatos... era pequeña, delgada.
Mientras mis ojos se paseaban por aquellos objetos, pensé en Charlotte. En cuántas noches habría leído un capítulo más del libro que estuviese leyendo, cuándo se levantaba, qué hacía, qué pensaba... Y pensé, por qué me importaba tanto una mujer que había muerto más de cien años atrás. Me invadió una tristeza que no he confesado hasta ahora.
Me hubiese gustado hablar con ella, conocerla, pasear con ella por los páramos, leer Jane Eyre cuando lo firmaba Currer Bell. Contarle mis sueños, mis anhelos... como si fuese una hermana.

Después pasé a la habitación de Emily. Pequeña, con tres muebles: la cama, la cómoda y una mecedora.
Antes de ser su habitación, era la estancia de los niños. Allí jugaban, leían, imaginaban y escribían historias.
El dormitorio del sr. Brontë y la cama donde murió su hijo. El estudio de Branwell.
En la siguiente sala exhibían ejemplares de sus novelas dedicadas, cartas, los objetos de costura, de dibujo... en las paredes las frases más famosas de sus historias y juegos para que los más pequeños descubran el mundo de las hermanas Brontë.

Por desgracia, dentro de la casa no podíamos hacer fotos. Nos llevamos el sentimiento, la inspiración, las brumas del tiempo.

*  *  *

El sol sale en Yorkshire (en primavera) a las cinco de la mañana, nosotras nos levantamos a las siete y a las nueve ya íbamos camino de Top Withins.
Teniendo en cuenta que el ser humano camino 5km/hora y que nosotras teníamos que recorrer los páramos, subir y bajar... Top Withins está de Haworth a 10 kms y como la mayoría de gente hace rodeos, fotos, etc; tardas 3 horas en ir. Una y media en volver (jejeje)
Nos cruzamos a dos ancianos que nos dijeron que el día nos iba a salir fastidiado, pero salió mejor de lo que creíamos. Con mucho viento, eso sí. Pero si no, no sería Cumbres Borrascosas ;)
Pronto nos encontramos con las puertas tan características de la campiña inglesa (si habéis visto pelis de época, las habéis visto seguro) y nos metimos de lleno en los páramos... incluido el barro.


A veces nos costaba andar por aquella tierra de peregrinaje. Aunque hicimos el camino solas, es un camino que muchos pies han recorrido. Entre tantos pies, los de ellas.
Tras una hora y media de caminata, nos encontramos con las Brontë Falls, el Brontë Bridge y la piedra que parece una silla y donde la leyenda dice que se sentaban para inspirarse: ¡¡¡Me senté!!!


Y otra hora y media después llegamos a Top Withins. 
Tengo que destacar que, cuando la vimos, pensamos que tampoco estaba tan lejos. Estaba a una hora y media.

En Top Withins hace MUCHO viento. Es el único sonido en todo el páramo. Los árboles, sin hojas, se agitan violentamente y te sientas y lo miras... y entiendes porque Emily escribió una novela que transcurría en un lugar así. 

 
El camino de vuelta lo hicimos en silencio. Fue un camino distinto al anterior (íbamos haciendo fotos, riendo, hablando...) 
Las dos andábamos, sin fijarnos en las señales (ya nos sabíamos el camino), cansadas, pero satisfechas.


Al llegar cerca de una granja con ovejas, le dije a mi prima: 
-¡Qué silencio! El silencio de haber cumplido un sueño.
Mi prima me dio la razón.

Cuando llegamos a Haworth, fuimos de compras al museo y... ¡¡Me cagó un cuervo!! Porque sí, en Haworth, en los árboles que hay en el cementerio, hay muchos cuervos. Y el cementerio está al lado de la casa-museo.
Me cagó un cuervo. Reíros. Nosotras lo hicimos.

*  *  *

Al día siguiente, nuestro viaje llegó a su fin, como esta entrada de blog. 
Mientras escribo estas líneas, han pasado siete días y sigo en una nube. Saboreando cada momento, riéndome y pensando que quiero volver. Cuando lo haga, estoy convencida, seré otra Mai. Seré otra porque habré conseguido otro sueño.


Las fotos con créditos @cazadorapalabras están hechas por mi prima.

4 jun 2013

BLOGGER LIT CON

O lo que es lo mismo: Quedada Anual de Blogueros Literarios.

¡¿Qué tal, cazadores?!

¡Empezamos la temporada de verano! (aunque este año, la verdad, no hace mucho calor) En breve, os daré la tabarra con «cosas que hacer en verano», «Tengo ... años y...», y más entradas que se asoman por las esquinitas de este blog. ¿Las veis? ¿No? ¡Cachis! Deberéis de ir al imaginálogo.

Pero ahora toca crónica. Crónica de un viaje relámpago a la Blogger Lit Con. ¿Qué es? Pues una quedada... Perdón, una súperquedada donde se reúnen bloggers literarios como tú, como yo, como los vecinos de «Han cazado hace...».

La verdad: estaba muy nerviosa.

CdP es un pezqueñín al lado de blogs como Letras y Escenas, Incendio de Nieve, El cementerio de los libros olvidados... y otros muchos; y encontrarme con tanta gente a la que leo (aunque no os firme whahahaha) No sé, como que me abrumaba.
En realidad, soy muy tímida. MUCHO. Muchísimo. Quien me conoce sabe que aunque hable mucho y no deje de sonreír, tengo un fondo silencioso y lleno de miradas que no pierden detalle (Cuántas veces me habrán dicho eso de «puedes hablar, eh»)

Os imaginaréis pues, cómo me podía sentir entre doscientas y pico personas... pezqueñina, pezqueñina :P


¿Y por qué fui? Pues porque un día, Alba (Letras y escenas) dijo en su twitter: «Tengo ganas de salón de manga, feria de libro...» y yo le respondí: «¿Nos vamos a la feria de Londres del año que viene?».
«¿Nos vemos en la BLC?», me contestó.
«Pues no es mala idea», pensé. Y dije que sí.

Dicho y hecho nos fuimos a Madrid.

Creo que nunca he visto tanta gente en una Feria del Libro. Y no sólo me refiero a los bloggers. Habían más de 300 casetas... ¡¡¡+ 300!!! El Retiro es grande. Mucho. Pero se quedó pequeño.
Encima sábado y con sol.

Lo primero que hice el sábado fue ir a Atocha a recoger a Esther Sanz, Francesc Miralles y Rocío Carmona.
Sí, puede parecer chistoso. Ninguno de los cuatro somos madrileños.
Y cuando, al fin, encontramos la feria, cada uno se fue a la caseta donde debía firmar y yo me fui a croquetear con Begoña Oro, Alba y el resto de bloggers.

SM había preparado un picnic con la autora (¡¡y con croquetas!!) Fue genial poder conocerla en persona. Es TAN BONITA. Y me hizo tanta ilusión. De hecho, por un momento, cuando fui a que me firmara el libro, me sentí como una niña con zapatitos nuevos.
No me cansé de recomendar su libro Croquetas y wasaps. Algunos bloggers se chanceaban de mí diciendo que cobraba comisión jejeje.

Os dejo algunas fotitos gracias Fernando Sancho que nos cazó a todos:

A saber qué le decía a Laia Soler en ese momento...

Qué bien me lo pasé... ¿veis cómo me río?

La Oro eligiendo declaraciones de amor

Ay, lo que hubiese dado por una fotico juntas.

Luego nos fuimos a comer. Perdí de vista a Ro, Francesc y Esther y no me pude despedir de ellos :( Pero estuve un ratito con Hypatia.

Jugamos, nos reímos, nos hicimos fotos, charlamos con los escritores...

Fue una experiencia muy chula y me lo pasé muy bien.

Parte de mi equipo y con quiénes más ratitos compartí. Muchas gracias a todos :)

Lo mejor: Poder conocer a Alba en persona, y a Begoña y a Laura, Jose... y todos los bloggers de mi equipo. ¡¡Ahora me toca localizaros a todos!!
Lo peor: Ese «nos vamos a cenar» y que nadie se moviese del sitio...
La frase: Una conversación que escuché y me dejó de piedra:
«Te metes en la RAE y...»
«¿La qué?»
«RAE.es»
«¿Eso qué es?»
¿Qué queréis? No todas las frases iban a ser bonitas...
Momentazo: Uff, muchos. Si hago la lista, seguro, me olvido de alguno.
Para poner en práctica: conocer a los compis de la red
Recomendada para: bloggers :)



1 sept 2012

POR CARRETERAS SECUNDARIAS

BUENO, EN REALIDAD, NO TANTO...

Detalle de Cadaqués

Un buen amigo me dijo que hay dos tipos de escritores: los que se documentan y los de trabajo de campo. Los primeros leen libros y bucean por internet. Los segundos van al lugar donde transcurren sus historias.

Me gustan los escritores de campo...

Destino: Llançà (Alt Empordà)
Días: Cuatro
Distancia: 507 km
Transporte: coche
Peajes: sí... íbamos por la AP-7
Duración del trayecto: Con paradas, unas cinco horas y medias

Habíamos decidido que saldríamos temprano: A las 7.00 a.m.
Pero la noche anterior a un viaje tiene algo diferente. Unos nervios con sabor a ansias. A las cinco ya estábamos con el ojo abierto, así que decidimos salir antes.
Desayunamos, bajamos las maletas, compramos un refrigerio para el camino y a las 6.15 a.m nos poníamos en marcha.
El sol se resistía a salir y a la noche le pesaba su vestido lleno de estrellas.

CdP lista para disparar...

Nuestro destino era Llançà.
Nuestra carretera la AP-7 (muy cara y, a tramos, muy mala, también) Aprovecho y si algún conductor se pasa por aquí: en las autopistas no cobran por horas sino por kilómetros. Por mucho que le pisen no van a llegar antes.

Cada dos horas, minuto arriba, minuto abajo, parábamos. Estirábamos piernas y ¡ale!, otra vez.

En un primer cálculo, habíamos estimado la llegada sobre las 15.00 p.m... llegamos a las 13.00.
No porque apretáramos, sino por el madrugón.

* * *


Nos alojábamos en el Hostal La Florida.

¡Una pasada! El trato, el lugar, el precio... todo.

* * *

Dejamos las maletas y fuimos a dar un paseo para conocer la zona. Comimos y después de descansar, nos fuimos a ver a unos amigos.

¿Os cuento una sensación?
L'Alt Empordà es nuestra Toscana. Tiene unos atardeceres preciosos.

Atardecer en Vilamaniscle

* * *

El segundo día fuimos a ver los pueblos cercanos. Nuestra primera parada fue Cadaqués.
Cadaqués es famoso porque allí veraneaba Salvador Dalí. Como consecuencia los precios se disparan y la gente también.
Debe ser un pueblo precioso; y digo «debe» porque de lo que más disfruté fue de miles y miles de cabezas. Algunas hablaban castellano, otras francés, inglés, alemán... las que menos catalán.

Cadaqués y su mágica luz

No aguantamos mucho y nos pusimos rumbo a Cap de Creus.

Debéis saber dos cosas de l'Alt Empordà. La primera que todo está a 8 kilómetros. La segunda es que debes de adivinar dónde vas (la señalización no es lo suyo)

Cap de Creus nos gustó mucho. Había gente... pero desperdigada. Y las vistas... ¡¡guau, qué vistas!!

El faro de Cap de Creus

Elegimos el día que más calor hacía pero mereció la pena.

En aquel lugar te sentías así

Después nos fuimos a Port de la Selva y comimos allí. Nos hubiese gustado visitarlo a fondo; pero había cansancio, hambre, sed y mucho calor.

El hambre y la sed se solucionaron en un bar junto al mar.
El cansancio con una siesta en el hostal.
El calor... yendo a una cala.

Las calas de la Costa Brava no tienen nada que envidiar a cualquiera que me queráis mencionar. Aguas cristalinas (turquesas desde lejos), frescas, tranquilas...
La piel se doraba al sol y olía tan bien.

* * *

Jorge disfrutó tanto en la cala que el plan del día siguiente se vio alterado. Íbamos a ir a Sant Pere de Rodes pero nos fuimos a la cala. El monasterio podía esperar.
Pasamos la mañana en el agua, luego dimos un paseo y finalmente, después de comer, nos fuimos al monasterio (por cierto, 8 kilómetros de Port de la Selva y mal señalizado...)

S. Pere de Rodes en blanco y negro

Del monasterio me gustaron muchas cosas: su estado, sus rincones ocultos, las vistas... y esa narración en primera persona que casi me hace llorar (es coña, pero estuvo genial)

* * *

Aquella noche era la última. A la mañana siguiente volvíamos a casa.
Paseamos por Llançà y cenamos en una crepería (de la que os hablaré en una ocasión próxima)

Fue breve, sí.
Pero genial.

Lo mejor: La compañía y los colores blanco y azul por todos lados.
La anécdota: Cuando Jorge decidió preguntar y el señor que nos explicaba, perfectamente, las indicaciones, lo hacía en francés. Le entendimos, por cierto.
La foto: Con mi amiga.
Los colores: Azul, blanco, verde y turquesa.
La comida: Ese creppe con queso, champiñones y cebolla caramelizada (y el postre: creppe de chocolate negro al 70%)
Recomendado: Para los que quieran relajarse (no vayáis a Cadaqués)

Y esta fue mi primera escapada del verano.

Muchos besos (con sabor a otoño)

1 ago 2012

ANTES DE LAS VACACIONES

¡Ya estamos en agosto! El mes de vacaciones por excelencia (aunque los hay que vuelven a trabajar estos días) Aprovechando esta maravillosa excusa voy a fusionar dos de mis pasiones: viaje + fotografía.

Esta es la última entrada hasta septiembre. Me voy de vacaciones y voy a estar más ausente de lo que, habitualmente, estoy.
Por eso y aprovechando que nos escapamos, qué tal si damos unos cuantos tips (consejos) para capturar momentos.

Para empezar
No importa si la cámara que tienes es una compacta o una réflex. Hay personas que hacen verdaderas maravillas con su chiquitina y personas que llevan un pedazo camarón y... la ponen en automático.

Fotos imprescindibles
Tenemos la maleta hecha, bajamos del avión y sacamos la cámara. Vamos a hacer fotos pero cuando lleguemos a casa, debemos tener las imprescindibles.

1. No poses
¡No, por favor! Se acabaron esas fotos en las que se pone uno (o muchos) y el otro hace la foto. Pilla desprevenidos a tus compañeros de viaje. Eso sí, un consejo... ¡que no hablen!

2. Los detalles
Haz fotos de los detalles: de las maletas, de las gotas de la cerveza fresca, de las flores de los balcones... No te dejes ni uno.

Rosa de algún lugar...

3. Barrio Sésamo
O lo que es lo mismo: cerca y lejos. Una misma foto puede cambiar el efecto. Así que no te preocupes si haces dos fotos. Una de lejos y otra de cerca. Luego, elije la que más te guste.

4. Enfoca y desenfoca
Este tip va de la mano con cerca y lejos. Enfoca el objeto de deseo y desenfoca el resto. Juega con este efecto pero ¡cuidado! crea adicción (te lo digo yo)

5. Mira tus pies... ¡y al cielo!
Cuando vamos de viaje miramos a todos lados: museos, monumentos, escaparates, gentes... pero la mayoría de veces olvidamos mirar hacia bajo y hacia arriba. ¿Sabes lo que te digo? ¡¡No sabes lo que te pierdes!!

Techo de la catedral de Carcassone

6. Autofoto
Puede parecer una chorrada pero, precisamente, por eso, ¡hazlo! Es divertido.

7. Llena el marco
Una foto puede ser horizontal o vertical. No te preocupes, lo sabrás. Pero llena el marco. A veces la naturaleza nos lo pone muy fácil, pero otras... Guíate por los árboles o, por ejemplo, por los arcos de una muralla.

Foto hecha con el móvil hace años...

8. Ley de tercios
Es una ley muy bonita y fácil de respetar. ¡Olvídate de ser el centro de la foto! Tú o lo que retrates. Ponlo a la derecha, a la izquierda. ¡¡Fuera el aburrimiento!!

Pablo, yo y el templo de Debod

No soy experta en fotografía es sólo una de mis aficiones. Lo poco que sé lo he aprendido en clases (presenciales y online), haciendo muchas fotos y leyendo.

Ahora cierro por vacaciones pero a la vuelta os prometo enseñaros todas las fotos que voy a hacer.

Mil besos y feliz (lo que queda) verano.

12 jul 2012

C. L: LA RUTA DE LAS HADAS


No es una foto de la ruta... pero es lo más viaje-literario que he encontrado

Una de mis mejores amigas tenía trece años cuando se sumergió en un libro que le hizo viajar a la India... en sueños; y, precisamente, ese es su sueño: viajar a la India (literalmente)El viaje de mis sueños no existe. No, al menos, en singular. Tengo muchos viajes en mis sueños y por eso nace esta nueva sección: Carreteras Literarias.
Tenemos el Domingo-Cazador (Frases), los Cazados (Entrevistas), Reseñas (reseñas... no hacía falta, lo sé) y, de vez en cuando, micro-pensamientos (que se alargan) ¿Por qué no una sección de viajes literarios? Son muchos los libros que nos hacen viajar, que describen lugares, callejuelas... Muchas de nuestra vacaciones giran en torno a esos libros: el lugar donde nació nuestro personaje favorito, los lugares que recorrió esa pareja (literaria) tan adorable... ese castillo donde se rodó la mejor adaptación de tu libro preferido (léase Jane Eyre)

Estrenamos la sección con La Ruta de las Hadas (Alemania)

LA RUTA DE LAS HADAS
¿Dónde vamos?: A Alemania
Inicio de trayecto: Hanau
Fin de trayecto: Bremen
A recorrer: 600 km
Días: 10 – 15 días
¿Cómo?: Por agencia (todo machacadito y listo... y caro), con avión, coche (o derivados) o, incluso, en bicicleta.
Moneda: Euro
Idioma: Alemán

¿CÓMO, QUÉ, DÓNDE?
La primera pregunta que deberemos hacernos es, ¿cómo llegar? Lógicamente, en avión. Aunque el recorrido España-Alemania también se puede hacer con palizón-coche. Eso ya, a gusto del viajante.

Valencia – Frankfurt
Vuelo directo low cost, billete de ida y vuelta = 178€/pasajero*

¡Ya tenemos el billete!

Estaremos dos horas y media en el aire, así que sería recomendable que nos llevásemos un buen libro; y ya que vamos a viajar por los cuentos de hadas, qué mejor de uno de los hermanos Grimm.

Una vez estemos en tierras germánicas, alquilaremos un coche.
Un turismo en Alemania, por los días elegidos, ronda unos 323€... si queréis cochazos, vuestro bolsillo decide el límite.

¡CRUZA LA PUERTA!
Nuestra primera parada está a 25 km de Frankfurt: Hanau. En Hanau (Hesse) nacieron los hermanos Grimm y nos lo recuerdan con una bonita estatua en el centro de la plaza del Mercado (todos los pueblos del mundo, tienen plaza de mercado) Aquí empieza nuestro viaje, aquí abrimos la puerta al maravilloso mundo de los cuentos de hadas.


A 30 km está Steinau, lugar donde los hermanos Grimm pasaron su infancia. En este encantador pueblecito con aire medieval podemos visitar la casa donde vivieron y que hoy es un museo (como el 90% de las casas de los autores)

Para quien no lo sepa, la Ruta de las Hadas está sumergida entre tres parques naturales. Es decir, nos vamos a encontrar frondosos bosques donde perdernos como... Caperucita Roja. ¡Llegamos a Alsfeld! La mini-ruta de Caperucita Roja no se limita a un solo pueblo, aldea o zona. Sino que recorre varios kilómetros desde Alsfeld hasta Fritziar (dependiendo de la carretera, entre 54 y 84 km) En Alsferd, además, encontraremos la Casa de los Cuentos de Hadas.
Pero no nos entretengamos por el camino, no sea que nos pase como a Caperucita y un lobo feroz nos quiera comer... Siguiente parada: Marburg.En Marburg, Wilheim y Jacob estudiaron en la universidad. Marburg es una verdadera maravilla. Tenemos museos, excursiones... todo a buen precio y un verdadero deleite para los fotógrafos.
Cuando salgamos de Marburg nos cruzaremos con algunos pueblos, entre ellos, Oberaula (donde siguen buscando a Caperucita Roja) y unos pocos kilómetros más, llegaremos a Bad Wildungen... donde debemos impedir por todos los medios que Blancanieves se coma la manzana. Bueno, no; que nos quedamos sin cuento.

Por el camino habremos salvado a siete cabritillos (en realidad es cabritos, pero suena tan mal) y llegamos a Kassel. Kassel es otra delicia germánica. Aquí podremos visitar El museo de los Hermanos Grimm y, para nuestro regular alemán, la página web está en castellano. En Kassel la ruta se divide en dos para volver a unirse en Polle. Como en uno de los caminos está el cuento que me encantaba de pequeña, tomamos el que nos lleva en dirección a Sababurg.
¿Sabéis que hay en Sababurg? El castillo de Sababurg, más conocido como el castillo de la Bella Durmiente (detesto esta historia)

Después de esa visita obligada, llegaremos a Trendelburg donde se encuentra una -hay muchas- torre de Rapunzel. Mi querida Rapunzel.
Además, en Trendelburg, podemos visitar el castillo, el casco antiguo y sus preciosos monumentos naturales (Wolkenbrüche, es un ejemplo de ello)

A unos 54 km (kilómetro arriba, kilómetro abajo) llegamos a Polle. En Polle, las chicas podéis ir descalzas... Quién sabe, igual tropezáis con un príncipe que lleva un zapatito de cristal.

Llegados a este punto del viaje, queridos amigos, esto se acaba.

Nuestra próxima parada es Hamelin (por cierto, pronunciado «jamelin») y, si hay suerte, todos los fines de semana, llega un flautista a la plaza y convierte a todos los niños en ratoncitos... pero sólo a los alemanes.

Y ahora sí, llegamos a la ciudad con una animalada de músicos: ¡¡Bienvenidos a Bremen!! Y a nuestro final de trayecto.
En Bremen podríamos devolver el coche en el aeropuerto y subirnos en el avión derechitos a casa.

MÁS COSITAS...
¿Dónde dormir? ¿Os podéis creer que no lo he mirado? Bueno, depende de cuánto nos queramos gastar. Por ejemplo, en la ruta hay montones de campings a muy buen precio y de una calidad asombrosa (muy limpios). Pero no todos somos de camping (yo no, lo siento) Así que si os interesa mucho, mucho, lo puedo buscar y este ser el primer capítulo de la ruta. ¿Qué os parece?

¿Qué comer? Más que qué comer, sería dónde comer (pero eso sólo lo sabré cuando vaya)... desde la típica salchicha, pasando por la ensalada de Kartoffelsalat (literalmente, el ensalada de patata (sí, en masculino)) y, por supuesto, strudel (de manzana) y la tarta selva negra (um, ¡qué hambre!)

NO SOLO...
...de cuentos vive el hombre (algunos sí) Los pueblos y ciudades que arriba iba nombrando están llenos de historia, de lugares emblemáticos, edificios preciosos y rincones mágicos.Así que, si tenéis tiempo, haced el viaje sin prisas. Yo lo haré, cuando pueda, despacito, contemplando el paisaje, empapándome de historias y cazando momentos.

Me he dejado muchos pueblos y ciudades, tantos como cuentos... o eso creo. Pero sólo tenéis que hacer la maleta para recorrerlos ;)

Espero que os haya gustado.
¡Besos viajeros!

NOTAS VIAJERAS
Para saber más:
Deutsche-Maerchenstrasse.com

*Vuelo: Lógicamente, variará de la temporada en la que viajemos. A mí me gusta viajar en invierno (menos gente y mejor precio)

Fotos: Wikipedia... cuando vaya, las haré yo :P